Diego Elías, garra peruana rumbo al oro en LA 2028

En un país donde el ruido suele venir del fútbol, Diego Elías ha construido en silencio una de las historias deportivas más impresionantes de nuestra época. A los 28 años, el ‘Puma’ ya fue campeón mundial, número uno del ranking global y primer sudamericano en conquistar el título máximo del squash profesional.

No lo hizo desde un deporte de masas ni con estadios repletos, sino desde una cancha de cristal, a pulso, a punta de disciplina y sacrificios lejos de casa. Hoy, mientras se recupera de una lesión de rodilla, su mensaje es claro: esto no se ha terminado, recién está empezando otra subida.

Su trayectoria reciente lo confirma. En junio de 2025, Elías conquistó el mítico British Open, el torneo más prestigioso del circuito, derrotando en la final al número uno del mundo, el egipcio Mostafa Asal.

Ese título no solo decoró su palmarés; ratificó que cuando el peruano está sano y enfocado, puede ganarle a cualquiera. Hoy, desde el número tres del ranking, sabe que volver al uno no será un regalo, sino una consecuencia natural de su trabajo diario, de esa mezcla de humildad y ambición que lo caracteriza.

Pero la historia de Diego no se limita a los podios. Él entiende que su carrera también abre camino para otros. Reconoce el apoyo del IPD y de la federación de squash, valora los Laureles Deportivos como un símbolo de todo deportista peruano que sueña con la excelencia, y mira con entusiasmo cómo cada vez más niños y niñas se animan a tomar una raqueta. En sus palabras se percibe algo más grande que la gloria personal: el deseo de que exista un “nuevo Diego Elías” en un sistema deportivo que apueste de verdad por el alto rendimiento.

El horizonte es ilusionante: Lima 2027 como oportunidad de ser tricampeón panamericano y Los Ángeles 2028 como escenario del debut olímpico del squash, donde el ‘Puma’ sueña con una medalla histórica para el Perú.

Imaginemos por un momento esa imagen: bandera peruana alzada, himno sonando y un deporte nuevo presentándose al mundo con un peruano en el podio. No es ciencia ficción: es el tipo de metas que Diego se plantea con serenidad y convicción.

Reflexión final
La historia de Diego Elías nos recuerda que el talento peruano no tiene techo cuando se combina con trabajo, apoyo y visión de largo plazo. Su recuperación, lejos de ser una pausa triste, es una fase más en el camino de un campeón que ya hizo historia y quiere volver a escribirla. Ojalá sepamos acompañarlo: llenando canchas, exigiendo políticas deportivas serias y creyendo en esos deportistas que, como el ‘Puma’, se atreven a soñar que el Perú también puede mirar de frente al podio olímpico.

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