Organización mundial de futbolistas profesionales contra la FIFA

La carta de Sergio Marchi, presidente de FIFPro, es un golpe directo al corazón del poder en el fútbol mundial. No es un lamento corporativo: es una acusación a la FIFA de Gianni Infantino por haber vaciado de contenido sus propias promesas de “un fútbol más humano”. Según reveló el diario AS, Marchi resume el 2025 con una frase brutal: “Nada cambió”. Calendarios saturados, discursos complacientes y un mismo patrón de fondo: el negocio por delante, el ser humano detrás.

FIFPro lleva años advirtiendo sobre lo mismo: temporadas interminables, partidos cada tres días, viajes extenuantes y cero espacio real para el descanso. Los futbolistas son tratados como recursos inagotables: los que juegan demasiado se rompen física y mentalmente; los que juegan poco quedan congelados en contratos sin oportunidades ni políticas serias de desarrollo. La salud —esa palabra tan repetida en los PowerPoints— se sacrifica a cambio de más torneos, más ventanas comerciales, más minutos en pantalla.

La denuncia de Marchi también expone un costado más incómodo: salarios miserables, contratos incumplidos, jugadores que trabajan meses sin cobrar mientras las cifras de ingresos de FIFA baten récords. Es la paradoja perfecta: el sistema que vende épica y pasión al mundo tolera que miles de sus trabajadores estén desprotegidos y sin garantías tan básicas como un contrato mínimo de un año, ignorado —como recuerda FIFPro— desde 2001.

El ataque más duro, citado por AS, apunta a la forma en que se reparte el poder: reuniones en Marruecos donde FIFA decide qué sindicatos escucha y cuáles silencia. Eso no es logística, es discriminación estructural y una práctica abiertamente antidemocrática. Excluir a FIFPro es intentar neutralizar la única voz global capaz de decirle a Infantino lo que no quiere oír: que programar partidos en horarios y temperaturas extremas —como en el último Mundial de Clubes en Estados Unidos— es someter a futbolistas y aficionados al límite físico solo para maximizar ingresos.

Cuando un sindicato mundial avisa que está “preparado para la pelea”, lo que está diciendo es que el diálogo fue vaciado por la propia FIFA. No se trata solo de ajustar el calendario: se trata de reconocer derechos laborales, garantizar contratos dignos, respetar la representación colectiva y aceptar que el negocio no puede construirse sobre el agotamiento crónico de quienes juegan.

Reflexión final
El fútbol no puede seguir presumiendo de valores mientras ignora la dignidad de sus protagonistas. La advertencia de FIFPro es una línea roja: o Infantino escucha y cambia, o quedará retratado como el presidente que hizo del balón un producto perfecto… a costa de vaciar de humanidad el juego que decía proteger.

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