El 5 de diciembre el planeta volverá a girar alrededor de unas bolas en un bombo. El Sorteo Final del Mundial 2026 no será solo un acto protocolar: marcará el punto de partida de una Copa del Mundo histórica, con 48 selecciones, tres países anfitriones —México, Estados Unidos y Canadá— y 12 grupos que ampliarán el mapa del fútbol global. Más equipos, más historias y más oportunidades para que nuevas camisetas se instalen en la imaginación de millones de aficionados.
Hoy ya conocemos a 42 clasificados. Están las potencias tradicionales —Argentina, Brasil, Alemania, Francia, Inglaterra, España, Portugal—, los campeones de otras épocas y las selecciones europeas que siempre son termómetro competitivo. Pero junto a ellas aparecen nombres que hablan de diversidad: Marruecos, Senegal, Japón, Corea del Sur, Ecuador, Panamá, Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán o Nueva Zelanda. El Mundial deja de ser un club cerrado para convertirse en un torneo donde más regiones tienen voz propia.
Los seis boletos restantes llegarán vía repechaje: cuatro desde una UEFA repleta de aspirantes y dos desde el Repechaje Intercontinental que se jugará en México. Para esas selecciones, el sorteo no es solo un trámite; es la posibilidad de escribir la página más importante de su historia deportiva.
La distribución en bombos, según el ranking FIFA, también aporta orden y expectativa. En el Bombo 1 estarán los cabezas de serie —incluidos los tres anfitriones—; en los bombos 2 y 3, equipos capaces de competir de igual a igual con cualquiera; y en el Bombo 4, varios de los sueños mundialistas que buscarán dar el golpe. El sistema de restricciones por confederación ayudará a evitar grupos repetitivos y a garantizar cruces atractivos desde la primera fecha.
El 11 de junio, con México abriendo el torneo, comenzará una Copa del Mundo que promete estadios llenos, nuevas rivalidades y un calendario que llevará el fútbol a más ciudades y aficionados que nunca. El sorteo será el primer gran momento de emoción, cuando las selecciones y sus hinchas descubran su ruta hacia la gloria.
Reflexión final
En tiempos en que sobran polémicas, el Mundial 2026 ofrece también una oportunidad: recordar que el fútbol puede ser un lenguaje común. Si algo nos mostrará este sorteo es que, al menos por un mes, 48 países distintos pueden compartir el mismo sueño.
