Palta peruana gana terreno al aguacate mexicano en EE. UU.

Foto: Agraria

La palta peruana vive un momento clave en su historia exportadora. En 2025, el país alcanzó ya US$ 1,613 millones en envíos, superando sus propios récords y ganando espacio en uno de los mercados más competitivos del planeta: Estados Unidos. Allí, comparte escenario con el aguacate mexicano, líder indiscutible en volumen y continuidad de abastecimiento. El dato central es claro: Perú le ha quitado parte del mercado al gigante del norte; el desafío, ahora, es consolidar ese avance con estrategia, sostenibilidad y justicia para los productores.

Tradicionalmente, la palta peruana ha tenido como principal destino la Unión Europea, con Países Bajos y España como socios clave. México, en cambio, ha dominado Estados Unidos, donde en 2024 exportó cerca de US$ 4,070 millones, de los cuales alrededor del 85 % tuvo como destino ese mercado. Sin embargo, el informe de Fresh Fruit muestra que, comparando 2024 y 2025, el espacio que México dejó de cubrir fue justamente el que Perú logró ocupar.

Detrás de las cifras hay una realidad comercial muy concreta: el consumidor estadounidense demanda palta todo el año. México tiene dos ventajas relevantes: su cercanía geográfica y una industria altamente integrada que le permite abastecer ventanas estratégicas, como las campañas vinculadas al Super Bowl, con picos por encima de US$ 400 millones en enero, abril, octubre y diciembre. Perú, por su parte, concentra su fortaleza entre mayo y agosto, cuando su fruta ingresa con altos volúmenes y buena materia seca; en esos meses, ha llegado a representar entre el 40 % y el 50 % del valor combinado México+Perú en el mercado estadounidense.

El gran reto peruano es técnico, logístico y ético a la vez. Técnico, porque debe mejorar la calidad y materia seca de la fruta en el primer trimestre para participar de manera más fuerte durante todo el año. Logístico, porque requiere cadenas de frío, puertos eficientes y coordinación público-privada que reduzcan pérdidas y costos. Ético, porque este crecimiento no puede apoyarse en la precarización del trabajo agrícola, la sobreexplotación de recursos hídricos ni la evasión de responsabilidades tributarias en las zonas productoras.

Perú ya demostró que puede competir de tú a tú en la categoría de la palta, recortando distancia con México en Estados Unidos mientras mantiene su liderazgo en Europa. El siguiente paso es convertir esta ganancia coyuntural en una posición sostenible, basada en mayor productividad, diversificación de mercados, innovación varietal y reglas claras que protejan tanto al productor como al consumidor.

Reflexión final
La disputa comercial entre la palta peruana y el aguacate mexicano no debería verse solo como una carrera por cifras de exportación. Es también una oportunidad para repensar qué tipo de modelo agroexportador se quiere construir. Apostar por una palta peruana competitiva, pero también responsable con el ambiente, respetuosa de los derechos laborales y transparente en su cadena de valor, es una forma concreta de enfrentar la indiferencia, la informalidad abusiva y la corrupción desde el propio corazón del negocio. Solo así, cada caja enviada al exterior puede representar, además de divisas, un compromiso con un país más justo.

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