Golpe de la FIFA para el Mundial 2026: Fan Fest no será gratuito

Foto: FIFA.

Nuevo golpe de la FIFA para el Mundial 2026: el Fan Fest dejará de ser gratuito. Lo que nació como plaza pública del hincha —pantallas gigantes, convivencia, acceso popular— ahora se anuncia con ticket. En New York/New Jersey, el ingreso al FIFA Fan Festival en Liberty State Park aparece listado en Ticketmaster por US$ 12.50. No es el precio. Es la idea: cobrar por el derecho a estar. Y eso, para millones de hinchas, es un mensaje indignante.

El Fan Fest era el último salvavidas del aficionado sin entrada al estadio: el que no puede pagar pasajes, hotel, transporte… ni mucho menos entradas que, según múltiples quejas, han escalado hasta volverse prohibidas para buena parte del público. Hoy ese espacio se transforma en “evento” con boletería, como si el Mundial fuera una cadena de consumos obligatorios: pagas por entrar, pagas por mirar, pagas por existir dentro de la fiesta.

La FIFA lo dirá con lenguaje técnico: “organización”, “control de aforo”, “seguridad”. Pero el patrón es demasiado claro para fingir inocencia. En medio de la ola de críticas por precios, FIFA anunció un nuevo escalón de entradas de US$ 60 (“Supporter Entry Tier”), presentado como gesto hacia los hinchas. El detalle incómodo: es un porcentaje mínimo del total y llega después del escándalo, no antes. El mensaje real parece ser: damos migajas para bajar la presión, mientras la máquina de recaudar no se toca.

Y el cobro del Fan Fest encaja perfecto en esa lógica. El Mundial se vende como “fútbol une al mundo”, pero en la práctica se está diseñando como un Mundial por niveles, donde la experiencia completa es para quien puede pagar cada puerta. Incluso organizaciones de hinchas han denunciado que las políticas de ticketing y los precios afectan de manera desproporcionada a ciertos grupos, incluyendo a aficionados con discapacidad por condiciones de accesibilidad y costos. Si la fiesta mundialista empieza a excluir, lo que se rompe no es un presupuesto: se rompe el espíritu.

Cobrar el Fan Fest no es un detalle menor: es monetizar el ritual popular. Es convertir el corazón del Mundial —la calle, el encuentro, la comunidad— en una caja registradora.

Reflexión final
Infantino y la FIFA parecen entender el fútbol como balance contable: ingresos, facturación, “experiencias premium”. Pero el fútbol no nació premium: nació pueblo. Si hoy se cobra por reunirse a mirar un partido, mañana se cobrará por cantar, por llevar camiseta, por pertenecer. Y cuando el fútbol le pone precio a su propia alma, lo que queda es un show brillante… y peligrosamente vacío.

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