FIFA: 150 millones de solicitudes de entradas para el Mundial 2026

(Foto: El Machete). La FIFA informó que más de 150 millones de personas ya solicitaron entradas para el Mundial 2026 desde más de 200 países. La cifra, más que un récord, parece una postal de época: el fútbol sigue siendo ese idioma común que conecta acentos, banderas y generaciones. Y, si algo revela esta avalancha de interés, es una oportunidad enorme: convertir el torneo más grande de la historia en un ejercicio real de inclusión, transparencia y celebración colectiva.

La venta actual se abrió el 11 de diciembre y el entusiasmo fue inmediato. No sorprende: la Copa del Mundo 2026 se jugará del 11 de junio al 19 de julio, en 16 ciudades de Canadá, México y Estados Unidos, con 48 selecciones y 104 partidos. Más equipos significa más historias: países que sueñan con clasificar por primera vez, hinchadas que crecen, y una diversidad cultural que puede enriquecer la experiencia dentro y fuera de la cancha.

Además, el mecanismo del Sorteo Aleatorio —abierto hasta el 13 de enero— busca ordenar una demanda que excede largamente la oferta. No es perfecto, pero sí apunta a una idea valiosa: que no gane quien llega primero, sino que todos tengan la posibilidad de acceder. En un mundo donde muchas cosas se reparten por contactos, rapidez o privilegios, apostar por un sorteo puede ser un paso interesante hacia reglas más equitativas.

El gran desafío, y a la vez la gran oportunidad, está en los precios. La FIFA anunció un nivel de entradas a 60 dólares por partido (incluida la final), pensado para que los aficionados más fieles de cada país accedan a un costo fijo. Esa medida, bien implementada y con información clara sobre disponibilidad, podría convertirse en un símbolo potente: que el Mundial no sea solo un evento para quienes pueden pagarlo todo, sino también para quienes sostienen el fútbol con su lealtad de siempre.

Las cifras confirman que el Mundial 2026 ya late antes del pitazo inicial. El reto es que ese entusiasmo no se quede en titulares, sino que se traduzca en experiencias accesibles, comunicación transparente y un proceso de venta que cuide la confianza del hincha.

Reflexión final
Si 150 millones de personas tocaron la puerta, es porque el fútbol todavía importa de verdad. El Mundial 2026 puede ser el mejor escenario para demostrar que un megaevento también puede ser humano: más cercano, más claro y más justo. La pasión ya está puesta; ahora toca que la organización esté a la altura de ese amor global por el juego.

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