Más de 194 mil delitos cometidos solo en el primer trimestre

El Perú ya no camina: sobrevive mirando por encima del hombro. Más de 194 mil delitos registrados solo en el primer trimestre del 2026 confirman que la inseguridad dejó de ser una percepción para convertirse en una rutina nacional. Robos, hurtos, extorsiones, secuestros, violaciones sexuales, homicidios, estafas y violencia contra la mujer forman parte de una estadística que debería estremecer al poder. Pero en el país de los diagnósticos repetidos, la tragedia suele terminar convertida en conferencia, promesa y archivo.

Según el Sistema de Denuncias Policiales, entre enero y marzo se registraron 118.507 hechos delictivos, 52.711 casos de violencia contra la mujer y 12.150 faltas. Además, hubo 13.348 robos, 38.939 hurtos, 3.891 extorsiones, 287 secuestros, 4.594 casos de violación sexual, 504 homicidios y 8.485 estafas. La cifra no describe un problema aislado: dibuja un país donde la delincuencia ha aprendido a operar con método, mientras el Estado responde con reflejos cansados.

El dato más indignante es que ni siquiera sabemos si conocemos toda la magnitud del desastre. En extorsiones, la Policía registra 3.891 denuncias, mientras el Ministerio Público reporta 5.966 casos. Hay una diferencia de 2.075 hechos. Es decir, mientras los ciudadanos cuentan amenazas, pagos y miedo, las instituciones ni siquiera logran contar igual. Un Estado que no mide bien el crimen difícilmente puede combatirlo bien.

La vida cotidiana se ha vuelto una estrategia de supervivencia. Se roban celulares por miles cada día. Se asaltan joyerías a pocas cuadras de Palacio. Se secuestra, se extorsiona y se mata en una normalidad que ya no debería llamarse normalidad, sino derrota institucional. Y mientras tanto, algunos políticos siguen ofreciendo “mano dura” como si el crimen organizado se combatiera con frases de campaña y no con inteligencia, presupuesto, investigación criminal, control penitenciario y lucha real contra la corrupción.

La inseguridad no se combate con titulares, patrullajes simbólicos ni estados de emergencia que sirven más para la foto que para la calle. Se combate con estrategia, datos confiables, fiscales fortalecidos, policías capacitados y voluntad política sostenida.

Reflexión final
Más de 194 mil delitos en tres meses no son solo una estadística: son una acusación contra un Estado que llega tarde a casi todo. El Perú no necesita más discursos indignados desde el poder. Necesita resultados. Porque cuando la ciudadanía empieza a organizar su vida en función del miedo, la democracia también pierde territorio. Y hoy, lamentablemente, el crimen parece avanzar con más planificación que quienes juraron enfrentarlo. (Foto Composición: lacajanaegra.blog).

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