Círculo de Periodistas Deportivos pide a la AIPS intervenir en Perú

Cuando un gremio periodístico tiene que escribirle al presidente mundial de su propia asociación para pedir algo tan básico como mediación, no estamos ante un trámite: estamos ante una crisis con olor a abandono. El Círculo de Periodistas Deportivos y Paradeportivos del Perú envió una carta a Gianni Merlo, presidente de AIPS Internacional, luego de que se le comunicara que AIPS “no considera oportuna” una visita a Lima porque “no existirían las garantías necesarias” para mediar. Traducido: cuando el conflicto se pone serio, el gremio global se retira y deja a los socios locales peleando solos por su institucionalidad y su patrimonio.

La carta expone una contradicción que debería sonrojar a cualquiera: la mediación no fue una fantasía peruana. Fue ofrecida directamente por Carlos Julio Castellanos (AIPS América) y el Círculo aceptó con disposición total para un diálogo “serio, respetuoso y definitivo”. O sea: primero se ofrece la escalera, luego se la quitan cuando hay que subirla. Eso no es prudencia. Eso es irresponsabilidad institucional.

Y la excusa de “no hay garantías” tampoco ayuda: es el comodín perfecto para no comprometerse con nada. La carta insiste en que la mediación es de “imperiosa necesidad” porque no se trata de una disputa menor, sino de un conflicto que compromete derechos de socios y patrimonio, y que exige legalidad y transparencia. Además, advierte lo evidente: desalentar la mediación solo prolonga el problema. En otras palabras: la “neutralidad” termina funcionando como combustible para el que dilata, toma control y se perpetúa.

La crisis, además, no nació ayer. Se arrastra desde 2023 tras el fallecimiento de Ítalo Villarreal, y desde entonces ha afectado funcionamiento, representación y unidad del gremio. Hubo un intento concreto de reunión (28 de febrero) para buscar una salida institucional y, según la carta, la otra parte no cumplió el compromiso pese a contactos posteriores. Y el Círculo pone una condición mínima de seriedad: que la parte encabezada por Rodríguez declare por escrito si existe voluntad real y verificable.

Lo mordaz es que aquí nadie está pidiendo aplausos ni privilegios. Están pidiendo lo que cualquier gremio serio debería garantizar: reglas claras, orden institucional y protección del patrimonio. Y lo que reciben es una puerta cerrada con el rótulo de “no es oportuno”.

La carta desnuda una verdad incómoda: cuando el gremio internacional se lava las manos, el periodismo deportivo local queda expuesto a que la institución se convierta en botín. Y si el periodismo no puede defender su propia casa, su autoridad frente al poder se debilita.

Reflexión final
AIPS no puede pretender prestigio global y actuar como espectador cuando se le pide intervenir en una crisis que amenaza el orden institucional y el patrimonio del gremio. La pelota está en la cancha de Gianni Merlo: o se asume la responsabilidad y se encauza una mediación real, o se consolida el mensaje más tóxico para cualquier institución: cuando el poder aprieta, la “representación” desaparece. Y eso, para un gremio periodístico, no es solo vergonzoso: es peligroso. (Foto: AIPS).

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