Escándalo en Lausana estremece el 88.º Congreso Mundial de AIPS

Lo ocurrido en el 88.º Congreso de la AIPS en Lausana no es un incidente menor ni una confusión administrativa. Es un escándalo institucional que avergüenza al periodismo deportivo peruano y exhibe, ante la comunidad internacional, el deterioro alarmante de una organización gremial que lleva años atrapada en disputas de legitimidad. Que una persona sin representación oficial del Perú haya intentado ocupar un espacio en el principal foro mundial de la prensa deportiva y haya sido retirada por no contar con acreditación no solo constituye un acto de usurpación; constituye una humillación pública para el país. Así lo denunció oficialmente el Círculo de Periodistas Deportivos y Paradeportivos del Perú en su pronunciamiento del 10 de abril de 2026, donde califica el hecho como una “afrenta contra la legitimidad del periodismo deportivo peruano” y una señal alarmante del deterioro gremial.

El problema no radica únicamente en que Agustín Rodríguez Yupanqui haya sido expulsado del Congreso. Lo verdaderamente grave es lo que ese hecho simboliza: el grado de descomposición al que ha llegado la representación institucional del periodismo deportivo peruano. Lausana no fue el origen del problema; fue el escenario donde el problema quedó expuesto sin maquillaje, frente a delegaciones de 113 países.

La escena resulta devastadora: mientras el Perú debía estar representado con seriedad, legitimidad y solvencia institucional, terminó vinculado a una controversia vergonzosa por una representación autoproclamada. En un congreso donde se debaten los destinos de la prensa deportiva mundial, el nombre del Perú apareció asociado no al prestigio, sino al desorden. Y eso tiene responsables.

Porque nadie improvisa una representación internacional sin saber lo que hace. Presentarse en nombre de un gremio sin acreditación oficial no puede ser interpretado como un simple exceso de protagonismo. Es una acción deliberada que vulnera la institucionalidad, daña la imagen del país y atropella el principio básico de legitimidad gremial. La representación no se toma por asalto. No se fabrica por voluntad personal. No se suplanta como si se tratara de un trámite informal.

Y sin embargo, el hecho más preocupante no termina ahí. Lo verdaderamente inquietante es que esta crisis no es nueva. El propio pronunciamiento del Círculo recuerda que desde 2023 se viene denunciando un “secuestro institucional” dentro del gremio. Es decir: Lausana no fue un accidente. Fue el desenlace previsible de una crisis mal manejada, ignorada o tolerada demasiado tiempo.

La pregunta incómoda es inevitable: ¿cómo se permitió que el conflicto llegara tan lejos? ¿Dónde estuvieron los mecanismos internos de control? ¿Por qué una disputa interna terminó exponiendo al Perú al ridículo en el principal escenario internacional del periodismo deportivo?.

Aquí también hay responsabilidad colectiva. Cada silencio cómplice, cada omisión, cada demora en resolver esta fractura ha contribuido a erosionar la credibilidad del gremio. Cuando las instituciones no corrigen a tiempo, terminan legitimando el caos por omisión.

El pedido del Círculo para que la AIPS envíe una comitiva internacional al Perú no solo es razonable: es urgente. Gianni Merlo no puede limitarse a observar desde la distancia mientras una organización afiliada arrastra su crisis interna hasta comprometer la imagen internacional del sistema. Si la AIPS exige estándares globales de representación, debe actuar cuando esos estándares son burlados de forma tan evidente.

Lo sucedido en Lausana no fue una anécdota incómoda: fue una vergüenza internacional perfectamente evitable. Y lo más grave es que no nace de un error aislado, sino de una larga cadena de fracturas, usurpaciones y vacíos de autoridad que hoy han dejado al periodismo deportivo peruano expuesto ante el mundo.

Reflexión final
Cuando una institución pierde el control de su legitimidad, deja de representar valores y empieza a representar conflictos. El Perú no merece aparecer en el escenario mundial como ejemplo de improvisación gremial. El periodismo deportivo peruano necesita recuperar algo más importante que una credencial o un asiento en Lausana: necesita recuperar autoridad moral, orden institucional y respeto internacional. Porque cuando la usurpación reemplaza a la legitimidad, no solo se vulnera un cargo: se degrada la dignidad de toda una profesión.

Fuente: Pronunciamiento oficial del Círculo de Periodistas Deportivos y Paradeportivos del Perú, Lima, 10 de abril de 2026.

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