BCR: Julio Velarde afirma que el Perú está cada vez peor

Cuando Julio Velarde afirma que el Perú está “cada vez peor”, no habla desde la consigna política ni desde el ruido de campaña. Habla desde el Banco Central de Reserva, una institución que durante años ha defendido la estabilidad económica del país. Por eso su frase golpea con más fuerza: porque desnuda la distancia entre las cifras macroeconómicas que algunos celebran y la realidad diaria de millones de peruanos que siguen sin vivienda digna, empleo suficiente, servicios básicos ni oportunidades reales.

Velarde recordó que el Perú tuvo un periodo de notable crecimiento, impulsado por una inversión dinámica que superaba tasas de 20% y permitía reducir pobreza, generar empleo y expandir sectores claves como la construcción. Pero ese impulso se apagó. La inversión perdió fuerza, la obra pública se volvió errática y el crecimiento dejó de traducirse en mejora social. El país no se detuvo de golpe; se fue frenando mientras la política miraba hacia otro lado.

Lo más duro del diagnóstico está en su propia advertencia: Julio Velarde afirma que el Perú está cada vez peor: “Es casi una vergüenza la situación de carencia por el ingreso per cápita”. La frase retrata una contradicción nacional dolorosa: el Perú puede exhibir estabilidad monetaria, baja inflación y ciertos indicadores aceptables, pero al mismo tiempo convivir con ciudades llenas de necesidades, viviendas inaccesibles, servicios deficientes y millones de personas atrapadas en pobreza. La estabilidad sin bienestar termina siendo una estadística elegante para un país socialmente inconcluso.

Velarde también puso el dedo en una herida profunda: el acceso a vivienda. Si el suelo urbano es caro y no hay planificación adecuada, cualquier subsidio o crédito barato termina absorbido por el precio del terreno. Es decir, el Estado intenta ayudar, pero su propia falta de orden permite que el beneficio se pierda antes de llegar a las familias. Así se fabrica frustración con apariencia de política pública.

Su llamado a que el próximo gobierno incorpore “gente buena” no debería tomarse como una frase amable, sino como una advertencia severa. El Perú no saldrá adelante con improvisados, operadores de ocasión ni burócratas sin capacidad. Necesita funcionarios competentes, honestos y conscientes de que gobernar no es repartir cargos, sino resolver problemas.

La frase de Velarde resume una verdad incómoda: el Perú puede mostrar números aceptables, pero sigue fallando donde más importa, en la vida concreta de sus ciudadanos. Crecer poco, invertir mal y administrar carencias no es estabilidad; es resignación maquillada.

Reflexión final
El país está cada vez peor no porque le falten diagnósticos, sino porque le sobran excusas. Y mientras la política siga confundiendo gobierno con reparto de poder, la economía podrá resistir, pero la gente seguirá esperando. Ahí está la verdadera vergüenza nacional. (Foto: Lima Gris).

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