El agro peruano vuelve a demostrar su capacidad para competir en las grandes ligas del comercio mundial. Durante la campaña 2025-2026, el Perú exportó 706.379 toneladas de uva de mesa y se consolidó como el mayor exportador del mundo por tercer año consecutivo. Este resultado no solo representa un récord histórico, sino también una señal clara de madurez empresarial, innovación productiva y confianza internacional en la calidad del producto peruano.
El liderazgo de la uva peruana no es producto del azar. Detrás de este avance existe una cadena agroexportadora cada vez más profesional, articulada y tecnificada. La implementación de tratamientos en frío, supervisados por SENASA, ha sido clave para cumplir con los exigentes requisitos fitosanitarios de mercados como Estados Unidos, principal destino de la uva nacional. Esta tecnología permite controlar riesgos sanitarios, como la mosca de la fruta, sin afectar la calidad del producto durante su traslado.
La campaña también evidencia una importante diversificación comercial. La uva peruana llegó a 53 mercados internacionales, con una fuerte presencia en Estados Unidos, Países Bajos y México, que concentraron el 73% de los envíos. Además, el país cuenta actualmente con 97 mercados autorizados y continúa gestionando nuevos destinos como Chile, Australia, Filipinas, Egipto, Sudáfrica y Paraguay. Esta expansión confirma que el Perú no solo produce más, sino que también compite mejor.
Otro factor destacable es la variedad de la oferta. Con más de 50 tipos de uva de mesa, el país responde a distintas preferencias de consumo global. Variedades como Sweet Globe, Autumn Crisp, Allison y Red Globe han ganado reconocimiento por su sabor, textura y resistencia al transporte. A ello se suma una sólida base productiva, con más de 23.000 hectáreas certificadas y 121 plantas empacadoras autorizadas, principalmente en Ica y Piura.
Desde una mirada empresarial, este logro tiene un impacto amplio. La agroexportación de uva genera empleo, dinamiza regiones, impulsa inversión privada, fortalece servicios logísticos y eleva la reputación del Perú como proveedor confiable de alimentos frescos. Además, demuestra que la coordinación entre productores, gremios y autoridades puede transformar ventajas naturales en liderazgo global.
El récord alcanzado por la uva peruana confirma que el país posee un agro moderno, competitivo y con visión internacional. Mantener este liderazgo exigirá seguir invirtiendo en innovación, sanidad, infraestructura y apertura de mercados.
Reflexión final
Cuando el Perú apuesta por calidad, tecnología y trabajo articulado, puede liderar el mundo. La uva de mesa es hoy mucho más que un producto de exportación: es una muestra de lo que el país puede lograr cuando convierte su potencial agrícola en una estrategia empresarial de alcance global. (Foto composición: lacajanegra.blog).
