PromPerú deberÃa ser una vitrina limpia del paÃs ante el mundo. Sin embargo, una denuncia periodÃstica difundida por Trome, basada en un reportaje de Panamericana, ha puesto bajo sospecha el manejo de recursos públicos en la Oficina Comercial del Perú en el Exterior en Francia. El caso apunta a la gestión de MarÃa del Rosario Pajuelo Escobar, quien dirigió dicha sede entre 2020 y abril de 2026, y hoy enfrenta cuestionamientos por presuntos gastos irregulares en cenas privadas, viajes y acuerdos administrativos.
El caso indigna porque no hablamos de recursos privados ni de gastos menores. Hablamos de dinero público destinado a promover al Perú, abrir mercados, impulsar exportaciones, fortalecer relaciones comerciales y posicionar la imagen nacional en Europa. Cada euro asignado a una oficina comercial en el exterior deberÃa responder a un objetivo institucional verificable. Si esos fondos terminaron cubriendo actividades privadas, reuniones personales o servicios ajenos a la finalidad pública, el problema no serÃa un simple error administrativo: serÃa una afrenta directa al contribuyente.
Los testimonios difundidos resultan especialmente delicados. Un chef peruano contratado durante la feria internacional SIAL 2022 declaró que parte de sus servicios habrÃa incluido una cena en el departamento de Pajuelo Escobar. También se menciona la participación de un bartender en reuniones privadas, presuntamente con insumos provenientes de actividades oficiales. A ello se suman facturas de viaje observadas, entre ellas una que habrÃa incluido un destino adicional a TurquÃa, posteriormente retirado de una segunda versión, aunque manteniendo el mismo monto.
El caso también incluye un acuerdo extrajudicial por 8640 euros con un trabajador que denunció presunto acoso moral, documento que, según la información difundida, habrÃa sido suscrito bajo cuestionamientos de autorización. Todo ello se encuentra bajo revisión de la ContralorÃa y del propio sector Comercio Exterior.
Por supuesto, toda persona investigada tiene derecho al debido proceso. Pero el debido proceso no puede ser excusa para la indiferencia pública. Cuando existen testimonios, facturas y documentos bajo revisión, corresponde exigir explicaciones claras, auditorÃas rigurosas y responsabilidades concretas si se confirma el uso indebido de fondos estatales.
PromPerú no puede permitirse funcionar como una agencia de representación sin controles efectivos. Sus oficinas en el exterior deben ser espacios de promoción nacional, no territorios administrativos donde la fiscalización llegue tarde. Representar al Perú exige austeridad, transparencia y rendición de cuentas permanente.
Reflexión final
Cuando el dinero de todos aparece vinculado a cenas privadas, viajes observados y documentos cuestionados, el daño no es solo económico: es moral. Porque servir al Estado no significa servirse de él. Y si PromPerú debÃa mostrar la mejor imagen del paÃs, este escándalo nos devuelve una fotografÃa incómoda: la de una institución que debe explicar, corregir y demostrar que el nombre del Perú no se usa para pagar cuentas ajenas. (Foto composición: lacajanegra.blog).
