Más de 4 mil peruanos fueron deportados de EE. UU.

Más de 4 mil peruanos fueron deportados o repatriados desde Estados Unidos en los últimos 15 meses. La cifra, reportada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, no solo refleja una política migratoria más dura en territorio estadounidense; también expone una herida peruana: miles de compatriotas siguen saliendo del país porque aquí no encuentran oportunidades suficientes para vivir con dignidad.

Desde febrero de 2025 hasta mayo de 2026, la Defensa Pública asistió a 4.159 peruanos retornados. Solo en una reciente jornada, 105 ciudadanos recibieron orientación legal en el Grupo Aéreo N.° 8 del Callao tras llegar desde Estados Unidos por situación migratoria irregular. Entre ellos se identificaron 86 varones y 19 mujeres, además de personas con requisitorias vigentes, cuyos casos deberán seguir el camino judicial correspondiente.

Pero sería mezquino reducir este fenómeno a un simple problema de papeles o antecedentes. La migración irregular tiene raíces profundas: informalidad, desempleo, bajos salarios, inseguridad, falta de futuro y un Estado que demasiadas veces promete inclusión mientras administra abandono. Muchos peruanos no cruzan fronteras por capricho; lo hacen porque sienten que su propio país los expulsó primero.

El Gobierno sostiene que brinda asistencia legal y protección a los retornados, incluyendo menores de edad. Eso es necesario, pero claramente insuficiente. El verdadero reto empieza después del aterrizaje: reinserción laboral, apoyo psicológico, documentación, acompañamiento familiar y prevención frente a redes de tráfico o explotación. Recibir deportados sin una política de retorno es apenas cambiar el lugar de la vulnerabilidad.

Los más de 4 mil peruanos deportados de Estados Unidos son una alerta nacional. No basta con atenderlos en el aeropuerto ni con repetir que se respetan sus derechos. El Perú debe preguntarse por qué tantos ciudadanos se ven obligados a irse y qué les ofrece cuando vuelven.

Reflexión final
Cada deportación cuenta una historia de frustración. Fracasó el sueño americano, sí, pero también fracasó una promesa peruana: la de construir un país donde quedarse no sea una condena. Porque antes de ser deportados por Estados Unidos, muchos ya habían sido expulsados por la falta de oportunidades en su propia tierra.

Lo más nuevo

Artículos relacionados