Keiko Fujimori recicla personajes controvertidos y comienza mal

El inicio de una nueva etapa política no se mide únicamente por discursos, promesas o gestos de campaña. Se mide, sobre todo, por las decisiones concretas que se toman al administrar el poder. Por eso, la inclusión de la exministra del gobierno de José Jerí, Lesly Shica Seguil, y del exjefe de Qali Warma, Pedro Ripalda Ramírez, en la comisión de transferencia y rendición de cuentas de EsSalud, nombrada por Keiko Fujimori, genera una alerta política e institucional que no puede ser ignorada.

De acuerdo con la investigación periodística de Epicentro, ambos personajes forman parte de una comisión encargada de revisar información sensible de EsSalud, una entidad clave para millones de asegurados y permanentemente golpeada por denuncias, crisis de gestión, compras cuestionadas y desconfianza ciudadana. En ese contexto, los nombres elegidos no son un detalle administrativo: son una señal de cómo se entiende el poder.

Desde La Caja Negra sostenemos que Keiko Fujimori comienza mal si su primera señal de conducción política es reciclar personajes controvertidos en instituciones estratégicas del Estado. Un gobierno que pretende hablar de renovación, eficiencia y responsabilidad pública no puede iniciar su camino colocando en comisiones sensibles a figuras que arrastran cuestionamientos públicos. La confianza se construye con transparencia, mérito y prudencia, no con círculos conocidos ni decisiones que despiertan dudas razonables.

El caso de Lesly Shica y Pedro Ripalda no aparece en el vacío. Ambos ya habían coincidido laboralmente en EsSalud entre 2018 y 2019: Shica como asesora legal y Ripalda como gerente de Oferta Flexible. Años después, cuando Shica asumió como ministra del MIDIS durante el gobierno de José Jerí, Ripalda fue designado director ejecutivo de la Unidad Ejecutora 002, nombramiento que generó controversia y terminó con su renuncia a las pocas horas.

El historial de Ripalda aumenta las alertas. Su paso por Qali Warma quedó asociado a cuestionamientos tras denuncias por alimentos en mal estado e intoxicaciones escolares. Además, se le atribuyen investigaciones fiscales pendientes por presuntos delitos vinculados a la administración pública, así como otros antecedentes reportados públicamente. En una democracia seria, estos elementos no se despachan como simples incomodidades de hoja de vida. Cuando se trata de salud, recursos públicos y rendición de cuentas, el estándar debe ser más alto.

El caso de Shica también exige preguntas. Su trayectoria incluye el antecedente de haber iniciado un litigio administrativo contra el MIDIS antes de asumir la conducción de esa misma cartera. La legalidad formal de una designación no siempre basta para sostener su legitimidad pública. En cargos sensibles, la ciudadanía tiene derecho a saber qué filtros se aplicaron, qué criterios pesaron y por qué se eligió a determinadas personas.

La comisión de transferencia y rendición de cuentas de EsSalud no es un espacio menor. Su tarea implica revisar estados financieros, contratos, adquisiciones, recursos estratégicos y decisiones tomadas en meses previos. Por eso, nombrar allí a personajes controvertidos no solo genera ruido político; compromete la credibilidad de un proceso que debería estar blindado por la transparencia, la independencia técnica y la confianza ciudadana.

La Caja Negra rechaza el reciclaje político de personajes controvertidos en entidades sensibles como EsSalud. La salud pública y la seguridad social no pueden ser tratadas como espacios de acomodo, confianza partidaria o continuidad de redes administrativas. Si Keiko Fujimori pretende demostrar un nuevo estándar de gobierno, debe empezar por elegir cuadros nuevos, idóneos, independientes y libres de cuestionamientos relevantes.

EsSalud necesita gestión profesional, compras transparentes, servicios oportunos, control riguroso y autoridades que inspiren confianza. No necesita más dudas ni nombres que obliguen a explicar lo inexplicable. La ciudadanía merece saber quiénes llegan, por qué llegan, con qué antecedentes y bajo qué responsabilidades.

Reflexión final
Keiko Fujimori recicla personajes controvertidos y comienza mal porque el país esperaba señales de renovación, no la repetición de prácticas que han debilitado al Estado. Gobernar no es rodearse de conocidos; gobernar es elegir bien, rendir cuentas y entender que cada nombramiento comunica una forma de ejercer el poder. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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