En EsSalud faltan medicamentos y quienes pagan las consecuencias no son los funcionarios responsables de las compras ni quienes administran los presupuestos: son los pacientes. El desabastecimiento de inmunoglobulina humana en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins ha dejado sin tratamiento regular a 42 personas con inmunodeficiencias primarias. La mayoría son niños. No estamos ante la ausencia de un producto secundario, sino frente a un tratamiento esencial para pacientes cuyo organismo no puede producir adecuadamente sus propias defensas. EsSalud atraviesa una situación que exige medidas de emergencia.
La inmunoglobulina permite proteger a estos pacientes frente a infecciones que pueden evolucionar hacia neumonías, meningitis o septicemias. Sin embargo, desde junio ya se administraban dosis reducidas y ahora, según la información proporcionada, el stock llegó a cero. Peor todavía: no existe una fecha cierta para su reposición.
La escena resulta difícil de aceptar. Hay familias que viajan desde provincias, cumplen citas, siguen indicaciones médicas y llegan al hospital para descubrir que el tratamiento simplemente no está disponible. El paciente debe ser puntual; aparentemente, el abastecimiento puede darse el lujo de no serlo.
Y aparece una contradicción que merece explicaciones públicas: EsSalud destinó S/117 millones para adquirir medicamentos e insumos médicos ante su situación crítica y, aun así, continúan faltando productos prioritarios.
Entonces, la pregunta ya no es solamente cuánto dinero existe, sino cómo se compra, cuándo se compra, quién supervisa los inventarios y quién responde cuando un medicamento indispensable llega a cero.
Una paciente que requiere 11 frascos mensuales no recibió ninguno en junio y posteriormente recibió solo nueve. Luego padeció una neumonía y necesitó cuidados intensivos. Sin establecer una relación causal que corresponde determinar médicamente, el episodio demuestra el nivel de vulnerabilidad al que están expuestas estas personas cuando el tratamiento no está garantizado.
Ahora se anuncian auditorías y se evalúa declarar EsSalud en emergencia. Son medidas necesarias, pero llegan cuando la alarma ya está encendida. Auditar después de quedarse sin medicamentos es revisar la cerradura después del robo.
EsSalud necesita una intervención urgente en abastecimiento, compras, inventarios y distribución. Si una declaratoria de emergencia permite garantizar inmediatamente los medicamentos esenciales, debe evaluarse y ejecutarse con transparencia y control.
Reflexión final
Los asegurados no aportan todos los meses para financiar explicaciones sobre licitaciones frustradas o almacenes vacíos. Aportan para recibir atención cuando la necesitan. Cuando existen millones para comprar medicamentos, pero faltan medicinas para proteger vidas, ya no hablamos únicamente de escasez: hablamos de una grave falla de gestión que alguien debe explicar y corregir. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
