¿Quiénes respaldan a Infantino y quiénes exigen su salida?

El fracaso de FIFA Forward Enterprise dejó al descubierto el verdadero mapa político del fútbol mundial. Ya no se trata únicamente de un proyecto retirado, sino de saber quiénes se enfrentaron a Gianni Infantino, quiénes permanecieron calculadamente neutrales y quiénes decidieron sostenerlo incluso cuando la iniciativa comenzaba a derrumbarse.

El relevamiento difundido por Olé sobre 33 federaciones ofrece una fotografía reveladora: 25 se pronunciaron en contra, una quedó en estudio y siete respaldaron al presidente de la FIFA. El resultado muestra que Infantino todavía conserva aliados, pero también que su autoridad dejó de parecer incuestionable.

En el bloque contrario aparecen varias de las federaciones con mayor peso deportivo e institucional. Alemania y Países Bajos pidieron cambios en la cúpula. Finlandia, Serbia, Suecia y Dinamarca retiraron su apoyo a Infantino. Noruega e Irlanda plantearon incluso la posibilidad de abandonar las competiciones de la FIFA.

Francia, Bélgica, Inglaterra, Gales, Escocia y Eslovaquia rechazaron la propuesta. También se alinearon en contra Albania, Armenia, Bosnia y Herzegovina, Letonia, Macedonia del Norte y San Marino. Desde otras confederaciones se sumaron Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Australia y Nueva Zelanda.

No fue una oposición caprichosa. Estas asociaciones cuestionaron la falta de transparencia, los plazos reducidos, la escasa consulta y el riesgo de entregar participación comercial sobre los principales torneos de la FIFA a inversionistas privados. Varias entendieron que el proyecto podía comprometer la gobernanza y transformar el Mundial en un activo sometido a intereses externos.

México quedó como la única federación clasificada en posición neutral o todavía en estudio. Esa cautela puede presentarse como prudencia, aunque también permite esperar el resultado antes de asumir un costo político.

En el bloque favorable aparecieron Marruecos, Egipto, Qatar, Kuwait, Bután, Sri Lanka y Emiratos Árabes Unidos. Sus comunicados defendieron a Infantino o respaldaron sus decisiones. Resulta legítimo preguntarse si esa adhesión respondió a una convicción institucional o a la conveniencia de mantener cercanía con quien administra programas, recursos, sedes y relaciones de poder.

Sudamérica, en cambio, ofreció una imagen especialmente preocupante. Las diez asociaciones nacionales de la Conmebol evitaron confrontar con Infantino y se mantuvieron alineadas con la conducción de Alejandro Domínguez. Mientras otras confederaciones fijaron límites, la región eligió la obediencia, el silencio y la cautela conveniente. En términos políticos, los diez países sudamericanos aparecieron de rodillas ante Infantino y Domínguez, sin una voz propia que defendiera la autonomía del fútbol continental.

El proyecto cayó porque el bloque opositor reunió suficiente fuerza para volverlo políticamente inviable. Infantino retrocedió, pero las posiciones quedaron registradas. Algunas federaciones defendieron controles y autonomía; otras priorizaron la continuidad del liderazgo.

Reflexión final
El verdadero semáforo no separa únicamente partidarios y detractores. Distingue entre federaciones que exigen explicaciones y aquellas que confunden cooperación con obediencia.

La pregunta ya no es solo quién está a favor o en contra de Infantino. La pregunta decisiva es quién defendió al fútbol cuando hacerlo podía costar dinero, cargos o favores. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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