La alerta ya no admite indiferencia. Más de 9 millones de peruanos se encuentran expuestos a un nivel de riesgo muy alto por inundaciones, desbordes de ríos, huaicos, deslizamientos y sequías asociadas al fenómeno El Niño, según escenarios elaborados por Cenepred con información del Senamhi.
No estamos ante una amenaza abstracta ni ante una proyección remota. Hay regiones, distritos y poblaciones identificadas. El peligro tiene nombre, territorio y cifras. Lo que falta saber es si el Estado tendrá, por fin, la misma precisión para prevenir que la que tiene para contar damnificados después.
El panorama es especialmente grave en la costa norte. Piura concentra alrededor de 1.357.582 habitantes en riesgo muy alto por lluvias intensas e inundaciones, además de 280.790 personas expuestas a huaicos y movimientos de masa. Lambayeque, La Libertad y Tumbes también aparecen entre las zonas de mayor vulnerabilidad.
En total, 22 departamentos concentran a 7.951.322 personas en riesgo muy alto ante inundaciones. A ello se suman cerca de 1.383.000 habitantes expuestos a huaicos y deslizamientos en 16 departamentos.
Pero El Niño no golpea de la misma forma a todo el país. Mientras unas regiones pueden enfrentar exceso de agua, otras podrían sufrir escasez. En la sierra sur, Puno encabeza el riesgo por sequía, con 465.890 personas comprometidas en 29 distritos. En conjunto, 622.301 habitantes de ocho departamentos están expuestos a un nivel muy alto de déficit de lluvias.
El Estado ya tiene mapas, informes y plataformas como SIGRID. Por eso, la vieja excusa de que “nadie lo vio venir” debería quedar definitivamente enterrada.
La pregunta es otra: ¿se están limpiando cauces, reforzando defensas ribereñas, preparando rutas de evacuación, asegurando reservas de agua, protegiendo cultivos y garantizando maquinaria antes de que llegue la emergencia?
La alerta roja debe traducirse en acción inmediata. Nueve millones de personas expuestas no pueden depender de comunicados tardíos ni de improvisaciones cuando el daño ya está hecho.
Reflexión final
El Niño será un fenómeno natural; convertirlo en tragedia masiva sería responsabilidad humana. Cuando el Estado conoce el riesgo, identifica a la población expuesta y dispone de tiempo para actuar, la negligencia deja de ser una falla administrativa y se convierte en una decisión política. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
