La Federación Belga rechaza la reelección de Infantino en la FIFA

La Real Asociación Belga de Fútbol ha decidido no respaldar la reelección de Gianni Infantino mientras la FIFA no responda satisfactoriamente sus cuestionamientos sobre gobernanza, transparencia y decisiones disciplinarias. No es un simple desacuerdo electoral: es otra grieta en una organización acostumbrada a exigir obediencia a sus miembros mientras administra sus asuntos más delicados detrás de puertas cerradas. Cuando una federación pide explicaciones y recibe silencio, el problema deja de ser deportivo y se convierte en institucional.

Bélgica cuestiona, en primer lugar, la falta de claridad alrededor de FIFA Forward Enterprise, el proyecto que pretendía incorporar inversión privada al negocio de las principales competiciones mundiales. La propuesta contemplaba una empresa valorada en aproximadamente 20.000 millones de dólares y la venta de una participación que habría permitido recaudar 4.200 millones. El plan fue retirado después de una intensa oposición internacional, pero abandonar una iniciativa no elimina la obligación de explicar cómo nació, quiénes participaron y qué controles institucionales se aplicaron.

También continúa sin resolverse, según la federación belga, el caso de la suspensión de la sanción automática impuesta a Folarin Balogun tras una tarjeta roja durante el Mundial. Bélgica exige conocer los fundamentos del procedimiento y las garantías para evitar que decisiones semejantes se adopten nuevamente sin suficiente claridad. En una competición global, la justicia deportiva no solo debe existir: debe ser visible, coherente y ajena a cualquier presión externa.

La presidenta de la federación, Pascale Van Damme, afirma que las gestiones realizadas ante la FIFA no han producido respuestas adecuadas. Por eso Bélgica ha condicionado su apoyo a Infantino y solicitado que el caso sea tratado por el Consejo de la FIFA. Su postura rompe una costumbre peligrosa: votar primero, preguntar después y guardar silencio a cambio de estabilidad política.

Infantino fue elegido en 2016 y reelegido sin oposición en 2019 y 2023. Ahora busca prolongar su permanencia al frente del fútbol mundial. Sin embargo, ninguna mayoría electoral debería funcionar como certificado automático de buena gestión. Gobernar no consiste en reunir adhesiones, sino en explicar decisiones, aceptar controles y responder ante los miembros de la organización. Reuters

La Federación Belga hace bien en exigir respuestas antes de entregar su voto. Las federaciones no deberían actuar como una audiencia disciplinada, sino como contrapesos capaces de fiscalizar a quien concentra poder político, deportivo y económico.

Reflexión final
La FIFA puede retirar proyectos, emitir comunicados y reconstruir alianzas. Lo que no puede hacer es solicitar confianza mientras evita explicar sus decisiones. Cuando el poder considera incómodas las preguntas, la transparencia deja de ser un principio y se convierte en escenografía. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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