La costa peruana podría enfrentar nuevos récords de temperatura durante los próximos meses. La advertencia del ENFEN merece algo más que recomendaciones repetidas y titulares pasajeros: exige preparación. El calentamiento del mar mantendría las temperaturas del aire muy por encima de sus valores habituales. Ante ese escenario, las autoridades tienen una obligación concreta: anticiparse. El termómetro sube sin pedir permiso; la respuesta pública no puede quedarse esperando un trámite. andina.pe
Según el pronóstico, El Niño Costero conservaría una magnitud extraordinaria hasta febrero de 2027 y disminuiría gradualmente hacia junio. Hablamos, por tanto, de un escenario prolongado que demanda planificación sostenida. Tratarlo como unos cuantos días incómodos sería confundir una amenaza climática con una conversación sobre el tiempo. andina.pe
El problema tampoco se resuelve diciendo «tome agua» desde una oficina climatizada. Esa recomendación debe acompañarse de condiciones que permitan cumplirla. ¿Cómo se protegerá quien trabaja bajo el sol? ¿Qué medidas tendrán las escuelas con ventilación insuficiente? ¿Cómo se garantizará el abastecimiento en los barrios donde almacenar agua forma parte de la rutina?
El calor expone una desigualdad elemental: protegerse cuesta. Hay quienes pueden encender un equipo de aire acondicionado y quienes deben elegir entre dejar de trabajar o soportar la exposición. La prevención pierde credibilidad cuando exige al ciudadano soluciones que sus ingresos no permiten.
Por eso, el Gobierno y las autoridades regionales y municipales deben explicar qué harán, dónde, con qué recursos y desde cuándo. Se necesitan planes para proteger a trabajadores expuestos, asegurar agua, habilitar espacios de sombra y preparar los servicios públicos. La población merece conocer avances verificables, no un inventario de reuniones.
También corresponde evitar el espectáculo del récord. Cada nueva marca de temperatura debe servir para revisar decisiones y reforzar medidas. Convertir el calor en una competencia de cifras puede generar audiencia; proteger a la población requiere gestión.
El ENFEN aporta información para anticipar riesgos. Corresponde a las autoridades transformarla en acciones oportunas. Ningún gobierno puede ordenar que el océano se enfríe, pero sí debe responder por la preparación de los servicios bajo su responsabilidad. La explicación climática no puede convertirse en una coartada administrativa.
Reflexión final
La pregunta decisiva no es únicamente cuánto subirá la temperatura, sino cuánta protección tendrá quien deba soportarla. Un Estado que recibe advertencias debe demostrar para qué sirven sus instituciones. Porque, cuando el calor aprieta, los anuncios no dan sombra y las promesas no llevan agua. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
