La FPF no puede pedirle a Bolivia que le resuelva la crisis de credibilidad. Una victoria podría mejorar el ánimo; no corregir la formación insuficiente ni justificar la continuidad de decisiones fallidas. El marcador no puede convertirse en detergente de la gestión. La FPF debe mostrar qué selección se construye hacia 2030. Organizar un encuentro y anunciar una convocatoria es cumplir el calendario. Reconstruir exige bastante más.
Perú recibirá a Bolivia el 13 de noviembre en Matute. El resultado importará, pero las preguntas fundamentales son otras: ¿qué posiciones se renovarán?, ¿qué jóvenes recibirán oportunidades sostenidas?, ¿qué funcionamiento se pretende consolidar? Si las respuestas desaparecen detrás de un triunfo, el amistoso habrá servido para interrumpir las críticas, no para resolver sus causas.
Los jugadores que fracasaron en las eliminatorias al Mundial 2026 ya no deberían ser convocados, ya que muchos de ellos son veteranos, están al borde del retiro y atraviesan una involución natural. Los países vecinos están en pleno cambio generacional y nosotros seguimos creyendo erróneamente en jugadores en el ocaso de su carrera futbolística.
En la convocatoria considero que solo hay cuatro jugadores rescatables: Noriega, Gruber, Andrealli y Vélez, pero ellos solos no pueden construir un conjunto competitivo. El fútbol exige funcionamiento colectivo, profundidad de plantel y respuestas en todas las posiciones. Gruber, Andrealli, Vélez fueron formados en Alemania, Italia, Ecuador, respectivamente; en el caso de Noriega, fue formado en Perú-Japón, y eso indica que en el Perú no hemos formado jugadores de nivel competitivo internacional. No hemos sembrado y no tenemos nada que cosechar.
Captar jugadores con raíces peruanas y convocar nacionalizados es legítimo. Lo inadmisible sería utilizar esas incorporaciones para eludir la obligación de formar dentro del país. Una federación no demuestra capacidad de desarrollo únicamente encontrando futbolistas preparados por otras estructuras. Necesita producir oportunidades sostenidas en sus propias regiones.
Menezes no tiene suficiente material humano para armar una selección competitiva. Ningún entrenador puede recuperar en pocos entrenamientos años de enseñanza insuficiente. Cambiar al técnico resulta sencillo; corregir el sistema exige decisiones que también comprometen a quienes lo contrataron.
Reflexión final
El hincha puede gritar un gol sin conceder impunidad administrativa. Ganar a Bolivia no devolverá las oportunidades desperdiciadas. La FPF debe responder antes, durante y después del partido. La reconstrucción será creíble cuando la exigencia deje de terminar en el vestuario y alcance a quienes siguen dirigiendo desde el escritorio. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
