Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra
Lima y Callao podrían perder más de 350 mil viviendas si ocurre un gran terremoto. Eso lo dice el propio Ministerio de Vivienda. Pero no hay de qué preocuparse: tenemos simulacros, spots y comunicados. Lo que no tenemos es un plan real. Porque mientras las placas tectónicas se mueven, el gobierno de Dina Boluarte no se mueve en absoluto. Y si tiembla la tierra, temblará también un Estado que, hoy por hoy, está en piloto automático.
No hay forma elegante de decirlo: el Perú está completamente desprotegido ante un terremoto de gran magnitud. No existen planes operativos ni protocolos detallados para salvar vidas cuando llegue el desastre que todos sabemos que va a ocurrir. Y la presidenta Dina Boluarte no tiene absolutamente nada concreto que ofrecer más allá de simulacros para la foto y discursos de “mantener la calma”.
El propio ministro de Vivienda ha dicho que más de 350 mil viviendas colapsarían o quedarían inhabitables si un sismo de magnitud 8 o más sacude Lima y Callao. Zonas como San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, Barrios Altos, Los Olivos y Ventanilla serían un campo de escombros. Eso no es una proyección alarmista. Es una estadística oficial.
¿La respuesta del gobierno?. Silencio. O peor aún, mensajes genéricos sobre “mesas técnicas” y “capacitación en gestión de riesgos”. Como si se tratara de un taller de liderazgo y no de la supervivencia de millones de peruanos.
Simulacros para la cámara, nada para el terreno. Cada año, la ciudadanía ve simulacros donde todo sale perfecto: gente que evacúa ordenadamente, brigadistas con chalecos fluorescentes y sirenas que suenan a tiempo. Pero eso es teatro. Porque detrás del simulacro no existe un plan real para enfrentar el día después.
¿Cuántas camas UCI tenemos listas?
¿Qué reservas de agua potable existen?
¿Dónde están las rutas de evacuación libres de escombros?
¿Cuántos ingenieros y rescatistas capacitados tenemos?
Nadie lo sabe. Ni el gobierno. Ni la presidenta. Ni los ministros. Pero todos se ven muy bien en las fotos.
Sistema de alerta que no alerta. El ministro de Defensa reconoció que el sistema nacional de alerta sísmica aún no funciona. Una frase que debería dar escalofríos. Se suponía que ese sistema daría segundos cruciales para evacuar. Pero sigue en “fase de implementación”. Con un poco de suerte, llegará antes que el terremoto. O tal vez no.
Autoconstrucción y suelos traicioneros. Mientras tanto, medio Lima vive sobre suelos inestables, dunas o quebradas, en casas levantadas con autoconstrucción y sin ingenieros. Los distritos más vulnerables son los más pobres. Pero también hay riesgo en el mismo centro de Lima y Callao, con casonas centenarias que se desplomarían como castillos de naipes.
Pero para el gobierno, la solución es un bono. Porque aparentemente un bono va a sostener paredes, columnas y techos durante un terremoto de 8.8 grados.
La gran verdad: Dina Boluarte no tiene plan
Y es momento de decirlo claramente: Dina Boluarte no tiene un plan serio contra sismos o terremotos. No tiene ni un protocolo nacional sólido, ni inversiones concretas en hospitales antisísmicos, ni reservas estratégicas de insumos, ni simulaciones reales de rescate en zonas colapsadas.
No sabe cuántas máquinas excavadoras necesitaría para remover escombros.
No sabe cuántas plantas de agua potable tendría que poner a funcionar.
No sabe cuántos heridos podría atender el sistema de salud sin colapsar.
No sabe. O peor: no parece importarle.
Está más ocupada pensando en cómo sobrevivir políticamente hasta el 28 de julio de 2026. Como si los sismos tuvieran la delicadeza de esperar cambios de mando.
El verdadero terremoto en Perú es la indiferencia del poder. No es posible que sigamos escuchando solo simulacros y frases de “mantengan la calma” cuando el país está literalmente sentado sobre placas tectónicas cargadas de siglos de energía acumulada.
Si el gran sismo ocurre mañana, lo único que nos encontrará preparados serán los discursos de condolencias. Porque ni Dina Boluarte ni su gobierno tienen un plan. Y cada día que pasa sin acción, es un día perdido que podría costarnos miles de vidas.
Desde La Caja Negra, exigimos al gobierno que deje los simulacros de utilería y elabore un verdadero Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante Sismos y Terremotos. Queremos:
Infraestructura hospitalaria antisísmica.
Un sistema de alerta sísmica funcional ya, no “en septiembre”.
Protocolos detallados para distribución de agua, alimentos y medicinas.
Censo técnico de viviendas vulnerables.
Rutas de evacuación mapeadas y despejadas.
Capacitación real para rescatistas, bomberos y autoridades locales.
La tierra bajo nuestros pies está viva. No es cuestión de si el terremoto va a ocurrir, sino de cuándo. Y cuando llegue, no bastará con agacharse bajo una mesa si todo el edificio se desploma. El Perú merece algo mejor que spots y comunicados. Merece un gobierno que gobierne, no que solo intente sobrevivir hasta el próximo 28 de julio. Porque cuando la tierra tiemble, no habrá margen para improvisar.
