Congreso: Millones para renovar edificios para la bicameralidad

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

Mientras el Perú se desangra por la delincuencia, la informalidad y la pobreza, el Congreso proyecta gastar S/180.9 millones en edificios nuevos y baños flamantes para el retorno de la bicameralidad. Porque, claro, lo primero es la comodidad… de los congresistas.

En un país donde falta plata para hospitales, colegios, patrulleros, vacunas y hasta para combatir la minería ilegal, el Congreso ha encontrado su gran prioridad: gastar casi 181 millones de soles en remodelar cinco edificios para recibir a sus futuros senadores y diputados. Porque la patria puede esperar, pero Sus Excelencias no pueden legislar en oficinas que no huelan a pintura fresca ni tengan baños nuevos.

Sí, no es broma. S/180.9 millones. Eso es lo que el flamante Plan Maestro de Implementación de la Bicameralidad pretende invertir en obras que deben estar listas antes del 28 de julio de 2026, fecha en que se instalará el nuevo Congreso bicameral. Y para no dejar dudas sobre la magnitud del gasto, el documento detalla con precisión quirúrgica los destinos de cada sol: desde el Hemiciclo de Senadores con luminarias de última generación, hasta baños accesibles para Sus Excelencias y sus ilustres invitados.

La bicameralidad, dicen, es para “fortalecer la democracia”. Pero curiosamente, fortalecer la democracia significa demoler el tercer piso del Palacio Legislativo, cambiar cableados, instalar sistemas contra incendios, y construir salones de usos múltiples en edificios que costarán 44,6 millones aquí, 73,5 millones allá y 37,5 millones acullá.

¿Y para qué? Para acomodar a 130 diputados, 60 senadores, sus asesores, sus asistentes, sus coordinadores, sus técnicos, sus cafeterías y sus salas VIP. Porque, claro, legislar hacinados sería un atentado a los derechos humanos… de los congresistas.

Pero la cereza del pastel es Ancón. A más de 40 kilómetros del Congreso, allí se levantará un nuevo archivo documental con capacidad para 218 personas y un inventario que parece más la lista de compras de una familia numerosa: 827 muebles, 42 computadoras, 5 fotocopiadoras, 1 proyector multimedia, 1 camilla, un ecran retráctil… ¿Una camilla? No sabíamos que legislar causaba desmayos. Aunque viendo las cifras, tal vez sí.

Aquí está la esencia del problema: el Congreso proyecta gastar 181 millones en su confort mientras miles de peruanos viven con miedo a las balas, a la extorsión, a la miseria y al desempleo. Dicen que es “infraestructura para la democracia”. Pero huele demasiado a infraestructura para la comodidad… y a blindaje político para los mismos de siempre.

Reflexión final
Queridos congresistas: si de verdad quieren fortalecer la democracia, háganlo primero gobernando para la gente y no para sus escritorios y butacas acolchadas. La patria necesita hospitales, seguridad y educación… no hemiciclos nuevos ni salas de usos múltiples para sus selfies parlamentarias.

Porque el Perú no está para alfombras nuevas. Está pidiendo a gritos que lo salven. Y hasta ahora, el Congreso solo se está salvando a sí mismo.

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