Sanción a la vista contra BBVA y Rímac Seguros por llamadas spam

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

¡Milagro en el Perú! Indecopi, esa entidad que a veces parece existir solo en papel, ha despertado del más largo de sus sueños para descubrir algo que cualquier ciudadano sufre a diario: las llamadas spam. Sí, esas que interrumpen almuerzos, siestas, reuniones o, peor aún, tu momento de paz mental.

Hoy, el radar apunta a BBVA Perú y Rímac Seguros, acusadas de bombardearnos con ofertas que nadie pidió. Y aunque aplaudimos que por fin alguien se indigne oficialmente, no podemos evitar preguntarnos: ¿Por qué tardaron tanto en darse cuenta de este infierno cotidiano?.

La noticia parece un parte de guerra: Indecopi ha iniciado procedimientos administrativos sancionadores contra BBVA Perú y Rímac Seguros por presuntamente llamar sin autorización a sus potenciales clientes. Lo curioso es que para llegar a tan luminosa conclusión, tuvieron que revisar más de 600,000 grabaciones con inteligencia artificial y ciencia de datos.

¿Y qué descubrieron?. Lo que todo peruano promedio ya sabe: nadie dio permiso para ser acosado telefónicamente. Es decir, las empresas no habrían logrado demostrar que tenían el “consentimiento previo, informado, expreso e inequívoco” que exige el Código de Protección y Defensa del Consumidor para atosigarnos con sus promociones.

Y aquí aparece el detalle pintoresco: el proceso podría terminar en multas de hasta 450 UIT (más de S/ 2 millones 400 mil). Suena espectacular… hasta que recordamos que para un banco o aseguradora, eso es el vuelto de las utilidades trimestrales.

Pero ojo, Indecopi no se detiene allí. Anuncian que analizarán nada menos que siete millones de audios de empresas de sectores bancario, asegurador y telecomunicaciones. Una tarea titánica, aunque ojalá no pase como tantas investigaciones en el Perú: con toneladas de informes y cero consecuencias.

Porque mientras tanto, los consumidores seguimos sufriendo la misma tortura: “Buenas tardes, señor, no le quito mucho tiempo…” y, acto seguido, diez minutos de propuestas sobre seguros, préstamos, tarjetas, planes celulares o incluso “paquetes funerarios” para que uno asegure la eternidad con descuentos.

Es casi cómico que Indecopi hable de “cautelar los derechos de los consumidores.” Hermosa frase, digna de póster institucional. Pero nuestro derecho a no vivir temblando cada vez que suena el teléfono sigue sin cumplirse.

Peor aún: ¿dónde están las sanciones ejemplares? ¿Dónde las prohibiciones reales para que las empresas dejen de compartir o vender nuestros datos como si fueran ajíes en el mercado?.

Está bien que Indecopi haya decidido ponerse serio. Pero no basta con titulares y comunicados pomposos. Queremos resultados concretos. Queremos que esas empresas sientan que invadir la privacidad de las personas no es solo “parte del negocio”, sino un delito al bolsillo y a la tranquilidad.

No queremos solo multas que las empresas puedan pagar con las monedas del café corporativo. Queremos que dejen de vender nuestros datos y que nos devuelvan algo tan simple como el derecho a contestar el teléfono sin miedo.

Reflexión Final
Porque aquí la cosa es simple: no es solo spam. Es abuso. Es el Estado llegando tarde a proteger al ciudadano de empresas que creen tener derecho a invadir nuestras vidas las 24 horas.

Así que, Indecopi, si de verdad despertaste… mantente despierto. Porque mientras tú bostezas, el spam no descansa. Y nosotros, los consumidores, estamos cansados de vivir con el teléfono sonando y la paciencia al borde del colapso.

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