Multan a productoras de conciertos por shows incumplidos

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

¡Tambores, luces, fanfarrias! Señoras y señores, Indecopi ha vuelto de entre los muertos. Sí, esa institución que suele aparecer solo para perseguir microempresarios o pedir octógonos en los empaques, por fin ha girado la vista hacia otro escenario: el de los conciertos que nunca ocurren. Porque en el Perú, no solo te roban en la combi o en el mercado… también en el ticket de tu artista favorito que, ¡sorpresa!, jamás subió al escenario.

La noticia es digna de un reguetón intenso o de un solo de guitarra rockero. Indecopi ha sancionado con más de 1,100 UIT —sí, más de cinco millones de soles— a cuatro productoras que se creyeron el cuento de que podían anunciar conciertos estelares… sin necesidad de traer a los estelares.

Ahí tenemos a Fans & Music Entertainment, que ofrecía ver a Juan Luis Guerra en carne, hueso y bachata… pero al parecer se quedaron solo con el merengue del spot publicitario. O a Inversiones CYE, que prometía a Paramore, aunque terminó siendo más bien un karaoke de fans decepcionados cantando “Misery Business” entre lágrimas.

Y qué decir del Reggaetón Lima Festival 2, la joya de la corona de esta tragicomedia, donde de trece artistas anunciados, solo aparecieron once. Ivy Queen y Lunay brillaron… por su ausencia. Y aunque la promotora Life Music Entertainment lo atribuyó a causas casi místicas, Indecopi se cansó de la música celestial y exigió algo mucho más terrenal: la devolución del dinero.

No contentos con sancionar a las empresas, Indecopi ha clavado la mirada también en seis gerentes generales. ¡Bravo!. Porque si vas a llevarte el crédito de organizar el show del año, también debes cargar con la culpa si resulta ser el fiasco del siglo. Los multaron con 5 UIT cada uno, porque, al parecer, no es suficiente ser “gerente general” para saber que el público no está pagando para mirar luces y humo… sino para escuchar a sus ídolos cantar en vivo.

Y mientras tanto, el público, ese ejército de fans que hace colas de madrugada, que ahorra cada sol, que se compra la entrada más cara para estar en primera fila… ha quedado en el aire. Porque los reembolsos son más lentos que la cola de Migraciones en el Jorge Chávez. Y los procesos legales podrían durar tanto que cuando lleguen las resoluciones, Paramore ya estará haciendo gira… en Marte.

Pero que no se diga que no hay esperanza. Ahora, algunos casos están en apelación y otros fueron remitidos al Ministerio Público. ¡Qué emoción!. Nada como esperar justicia para un concierto cancelado mientras los fiscales tienen que resolver también los casos de corrupción, minería ilegal, extorsión y, por supuesto, la última compra millonaria de aviones que nadie pidió.

Sea como sea, celebremos este despertar tardío de Indecopi. Porque aunque el show siempre debe continuar, debe continuar con los artistas en el escenario, no solo con las luces encendidas y los parlantes apagados. Y sobre todo, debe continuar con respeto al público, que paga, sueña y confía… aunque en el Perú confiar siga siendo un deporte de alto riesgo.

Reflexión Final
Quizá este sea el momento perfecto para que Indecopi, ya que ha abierto los ojos, siga mirando más allá de los escenarios. Porque la informalidad, la falta de idoneidad y las estafas no son exclusivos de los conciertos. Están en cada rincón del país: desde la botella de agua adulterada hasta el aeropuerto nuevo que gotea como ducha vieja.

Así que, querido lector, la próxima vez que veas un afiche que grita “artista internacional confirmado”, guarda el ticket, revisa las letras pequeñas… y prepárate por si el único show termina siendo el drama de exigir que te devuelvan tu dinero. ¡Y que no falte el aplauso final para Indecopi, aunque llegue con décadas de retraso!.

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