Sekoya: el arándano peruano que conquista mercados globales

El Perú ha pasado, en poco más de una década, de ser un actor incipiente a convertirse en líder mundial en exportaciones de arándanos, superando incluso a gigantes históricos como Estados Unidos y Chile. Hoy, esta historia de éxito suma un nuevo capítulo: el pronóstico de Fall Creek Farm & Nursery, empresa de referencia en innovación genética y tecnológica, que estima que las variedades Sekoya representarán más del 20 % de las exportaciones peruanas en la campaña 2025/2026.

Este logro no es solo agrícola: es empresarial, económico y social. Los arándanos, conocidos como “el fruto azul de la salud”, se han convertido en símbolo del potencial exportador peruano y en motor de empleo digno para miles de familias en regiones costeras y altoandinas.

Fall Creek ha introducido en el Perú variedades como Arabella Blue (FCM12-205) y FCM14-057, que combinan sabor, firmeza y adaptabilidad climática. Estas características permiten que los arándanos peruanos lleguen a los supermercados europeos con una calidad uniforme, listos para competir en el exigente segmento premium.

El interés de minoristas internacionales en adoptar tempranamente estas variedades demuestra la confianza en el modelo exportador peruano. La demanda global por alimentos funcionales, frescos y sostenibles encuentra en el arándano peruano un aliado estratégico, con capacidad de abastecer mercados durante todo el año gracias a la diversidad climática del país.

El boom del arándano ha generado más de 120 000 empleos directos e indirectos, con especial participación de mujeres en el campo, que representan cerca del 50 % de la mano de obra en las cosechas. Este impacto no solo dinamiza las economías regionales, sino que también contribuye a la reducción de brechas sociales y al fortalecimiento de comunidades rurales.

El arándano peruano, cultivado principalmente en La Libertad, Lambayeque, Ica y Áncash, ha transformado paisajes áridos en polos de desarrollo agrícola. Gracias a la tecnificación, riego por goteo y programas de certificación, el país ha logrado rendimientos de clase mundial que superan a la media internacional.

Actualmente, los principales destinos de exportación incluyen Estados Unidos, Europa y China. Con las variedades Sekoya, se espera no solo consolidar esos mercados, sino también abrir con más fuerza el camino hacia Asia, donde la demanda por frutas premium está en pleno crecimiento.

Sin embargo, el sector enfrenta retos: la competencia creciente de más de 20 países productores, la volatilidad de los precios y las exigencias sanitarias de mercados sofisticados. Ante ello, el Perú debe apostar por la diversificación de productos derivados (snacks, bebidas, harinas y polvos nutracéuticos), el valor agregado con certificaciones de comercio justo y orgánico, y la protección de variedades locales diferenciadas.

En este escenario, el acompañamiento técnico de empresas como Fall Creek resulta vital, al aportar innovación genética, transferencia tecnológica y capacitación a los productores, fortaleciendo la sostenibilidad y competitividad de la agroindustria peruana.

La irrupción de las variedades Sekoya en el portafolio peruano confirma que el éxito exportador no depende únicamente de los recursos naturales, sino de la capacidad de innovar, asociar y abrir mercados estratégicos. El arándano no solo es un producto agrícola: es una historia de superación empresarial, una lección de cómo la inversión en ciencia y tecnología puede transformar territorios y vidas.

Si el Perú logra integrar mejor a los pequeños productores, potenciar el valor agregado y garantizar sostenibilidad ambiental, la “revolución azul” del arándano seguirá brillando como ejemplo de desarrollo justo e inclusivo. En tiempos de incertidumbre, el campo peruano demuestra que el futuro puede construirse con visión, trabajo colectivo y ética empresarial.

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