Una buena noticia para la salud del corazón en el Perú: un equipo del Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) de EsSalud reemplazó una válvula tricuspídea sin abrir el tórax de una paciente de 55 años. La técnica, mínimamente invasiva, marca un hito nacional y confirma que la innovación puede traducirse en seguridad, recuperación más rápida y mejor calidad de vida para personas con alto riesgo quirúrgico.
María Cumpa había sido operada tres veces: reemplazos de las válvulas aórtica, mitral y tricuspídea. Con el paso del tiempo, una de ellas volvió a fallar. Una cuarta cirugía a corazón abierto implicaba peligros considerables. Tras la evaluación del Comité de Casos Complejos, el equipo liderado por el Dr. Luis Mejía optó por una alternativa de vanguardia: un procedimiento “Valve-in-Valve” tricuspídeo con válvula balón-expandible, que permite colocar una nueva válvula dentro de la dañada mediante catéter, sin esternotomía.
La intervención aprovechó la experiencia del INCOR en reemplazos valvulares percutáneos: más de 360 implantes aórticos previos constituyeron una base técnica y organizativa decisiva. Según el cardiólogo intervencionista Dr. César Conde, aplicar esa tecnología en la posición tricuspídea evitó una nueva cirugía mayor y devolvió a la paciente capacidad funcional y alivio de síntomas. El procedimiento reduce sangrado, dolor y estancia hospitalaria, y facilita una rehabilitación más temprana en comparación con la cirugía convencional.
Este caso inaugura una ruta concreta para pacientes complejos: evaluación multidisciplinaria, planificación con imágenes avanzadas, cateterismo guiado y seguimiento estrecho. Para la ciudadanía, el mensaje es claro: la medicina pública puede ofrecer soluciones de alta complejidad con enfoque humano, siempre que se sostengan equipos capacitados, protocolos rigurosos y acceso oportuno al diagnóstico.
El “Valve-in-Valve” tricuspídeo realizado en el INCOR demuestra cómo la tecnología, bien aplicada, transforma historias clínicas en historias de recuperación. Cuando el riesgo de una nueva cirugía abierta es alto, la cardiología intervencionista ofrece una alternativa segura y eficaz. Para pacientes y familias, significa menos tiempo de hospitalización, menor dolor y regreso más rápido a la vida cotidiana.
Reflexión final
Cuidar la salud también es apostar por la excelencia y la evidencia. Reconocer y respaldar estos avances —formación continua, equipos multidisciplinarios, infraestructura y seguimiento— fortalece la confianza en el sistema y amplía derechos en salud. Cada innovación que prioriza la vida y la dignidad de las personas nos recuerda que el progreso médico es, ante todo, un compromiso con el bienestar de todos.
