En un mundo donde la seguridad alimentaria y la trazabilidad pesan cada vez más, el Perú acaba de dar una señal potente de competitividad. El país alcanzó un récord histórico al exportar 540 productos agrícolas hacia 115 mercados internacionales, con envíos que superaron los 3 millones de toneladas. Es una noticia empresarial de primer orden: confirma que el agro peruano no solo produce, sino que compite y gana espacio en los mercados más exigentes, especialmente Estados Unidos y Europa.
El dato más inspirador de este hito no está únicamente en el volumen o en la cifra de destinos, sino en el contexto: este récord es meritorio y digno de aplausos porque se logra pese a trabas internas y sin el respaldo decisivo que el sector requiere. Aun así, productores, exportadores, agroindustrias y cadenas logísticas sostuvieron el ritmo, invirtieron en tecnología y cumplieron estándares sanitarios internacionales para mantener abierto el acceso a mercados clave como Estados Unidos, Países Bajos, España, Alemania y Francia.
La canasta exportadora confirma un portafolio robusto. La palta lideró con 767.230 toneladas, equivalente al 23% del total. Le siguieron la uva con 555.524 toneladas (17%), el arándano con 343.537 (10%), la mandarina con 249.070 (8%) y el mango con 206.815 (6%). Estas cifras reflejan productividad, gestión agronómica, infraestructura de frío y una cadena de empaque y transporte capaz de cumplir ventanas de entrega internacionales.
En mercados, Estados Unidos se consolidó como el principal destino al concentrar el 28% del volumen exportado, mientras que Países Bajos recibió el 19%, reforzando el rol de Europa como plataforma estratégica para distribución y reexportación. Además, España, China, Chile y México representaron en conjunto el 24%, evidenciando diversificación y menor dependencia de un solo comprador.
El crecimiento también se siente en productos emergentes que ganan reconocimiento en nichos sofisticados. La granadilla, cultivada en regiones como Pasco, Junín, Huánuco y Áncash, alcanzó 418 toneladas enviadas a Europa. Y el aguaymanto, con producción concentrada en Áncash y Cajamarca, logró 199 toneladas hacia ocho destinos, incluyendo Alemania, Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Hong Kong. Son señales claras de que el Perú puede crecer no solo en volumen, sino en valor y diferenciación.
Este récord confirma que el agroexportador peruano es una de las industrias más dinámicas del país: genera divisas, empleo y reputación internacional, y lo hace con una resiliencia admirable.
Reflexión final
El reto ahora es convertir el aplauso en política de competitividad: menos trabas, más infraestructura hídrica y logística, financiamiento accesible y una estrategia que integre a pequeños y medianos productores a cadenas formales. Si el sector logró un récord “a pesar de”, imaginemos lo que podría lograr “con” un entorno estable y eficiente. En el Perú, el campo no solo alimenta: también lidera. (Foto: Agro Perú).
