A 59 días: 24 candidatos no pasan del 1% en 2026

A 59 días de las Elecciones 2026, el Perú no tiene una campaña: tiene una feria. Una papeleta convertida en catálogo, un “menú” de 36 candidaturas donde 24 no superan el 1% de intención de voto. No es diversidad; es dispersión. No es competencia; es saturación. Y mientras el país exige seguridad, empleo y justicia, la política ofrece ruido: demasiados nombres, pocas ideas y una confianza que no levanta ni con grúa.

La encuesta de Datum Internacional retrata con crudeza el síntoma: 42,5% del electorado votaría en blanco, viciado, por ninguno o aún no decide; y solo 30% dice tener el voto firme. En otras palabras: el gran favorito hoy se llama desconfianza. Y en ese terreno, los punteros tampoco deslumbran: Rafael López Aliaga (11,9%) y Keiko Fujimori (9,2%) encabezan sin romper el techo de los dos dígitos con fuerza. Lideran, sí, pero no arrasan. La “primera línea” parece más una fila de espera que un proyecto de país.

Pero el dato que debería avergonzar a cualquier sistema serio es el sótano electoral: 16 candidaturas ni siquiera llegan al 0,5%. Ahí aparecen nombres y partidos que, en teoría, “aspiran” a gobernar un país complejo, pero en la práctica no logran ni instalar una conversación mínima. Según el mismo estudio, en ese pelotón figuran, entre otros: Roberto Chiabra (0,5%), José Williams (0,4%), Fernando Olivera (0,4%), Mesías Guevara (0,3%), Fiorella Molinelli (0,3%), Alex Gonzales (0,3%), y varios más por debajo. Y en la lista de menos de 1% también aparecen, por ejemplo, Vladimir Cerrón (0,8%), Rosario Fernández (0,8%), Carlos Espá (0,7%), Francisco Diez Canseco (0,6%).

¿A qué estamos jugando? A la política como trámite. A la candidatura como etiqueta. A la inscripción como plataforma de negociación, no como responsabilidad histórica. Porque una democracia no se fortalece multiplicando logos: se fortalece elevando estándares. Y hoy, con decenas de postulaciones sin respaldo, lo que se debilita es la legitimidad del proceso y se alimenta el hartazgo ciudadano.

Con 24 candidatos sin despegar y casi la mitad del electorado en la indecisión o el rechazo, el 2026 camina hacia una elección impredecible, sí, pero sobre todo frágil. La fragmentación no es inocua: abre la puerta al voto emocional, al cálculo corto y al “mal menor” como destino.

Reflexión final
Si la política quiere respeto, debe empezar por respetar al elector. Postular no puede ser un hobby ni una estrategia de supervivencia partidaria. A 59 días, el mensaje es claro: el problema no es que haya muchos candidatos; el problema es que hay demasiadas candidaturas sin país. Y cuando la oferta no convence, el ciudadano responde como siempre: con silencio, con rabia… o con un “ninguno” que ya es mayoría moral. (Foto: Wayka).

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