Noveno retiro AFP: urgencia social o populismo electoral

El Congreso vuelve a abrir la puerta a un nuevo retiro de AFP, esta vez de hasta S/22.000 (4 UIT), apenas semanas después de vencido el plazo del octavo retiro. La escena ya es conocida: se invoca el alza del costo de vida, la desaceleración económica y la necesidad de alivio inmediato para millones de familias. Nadie puede negar esa urgencia. Lo que sí corresponde discutir, con seriedad, es si esta respuesta protege realmente a la ciudadanía o si repite una lógica de corto plazo que hipoteca el futuro previsional del país.

La propuesta plantea dos ejes: libre disposición de hasta 4 UIT para todos los afiliados y devolución total de fondos más ganancias a herederos legales en caso de fallecimiento. En el papel, suena a justicia frente a un sistema que muchos perciben distante y poco confiable. En la práctica, sin embargo, el debate exige una pregunta incómoda: ¿por qué el Congreso solo aparece con rapidez cuando se trata de abrir retiros, pero no con la misma firmeza para construir una reforma integral del sistema de pensiones?.

Cada retiro se ha defendido como medida excepcional. Pero cuando la excepción se vuelve regla, deja de ser emergencia y se convierte en política permanente sin arquitectura técnica. El resultado es previsible: más liquidez hoy, menos jubilación mañana; más aplauso inmediato, más vulnerabilidad futura. Y esa factura no la pagarán los promotores de turno, sino trabajadores que llegarán a la vejez con fondos debilitados o insuficientes.

La inclusión de la devolución total para herederos toca una fibra legítima: el derecho de las familias a no perder el patrimonio generado por años de aportes. Es un punto que merece discusión jurídica y social. Pero tampoco puede servir como envoltorio político para eludir el problema central: un sistema previsional fragmentado, con baja cobertura, escasa confianza pública y reglas cambiantes según el clima electoral.

Aquí aparece el riesgo mayor: que la política previsional se decida por presión coyuntural y no por responsabilidad intergeneracional. Si el Congreso insiste en retiros sucesivos sin rediseño estructural, transmite un mensaje grave: que el ahorro pensionario funciona como caja de urgencia estatal informal, disponible cada vez que se necesita oxígeno político.

El noveno retiro puede ofrecer alivio inmediato a muchos hogares, y ese dato social no debe minimizarse. Pero también puede profundizar la fragilidad de un sistema ya erosionado. Sin reforma integral, sin reglas estables y sin mecanismos reales de protección para quienes más lo necesitan, la medida corre el riesgo de repetir el ciclo: solución rápida, problema más grande.

Reflexión final
La verdadera justicia previsional no consiste en elegir entre hambre hoy o abandono mañana. Consiste en construir un sistema que responda a la emergencia sin destruir el futuro. Cuando el Congreso legisla pensando solo en el próximo titular —o en la próxima elección—, el país avanza un paso en popularidad y retrocede varios en dignidad institucional. (Foto: El Popular).

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