Ministro de Comercio Exterior fue secretario de Betssy Chávez

En un país que todavía intenta salir del pantano político, el nuevo gabinete de José María Balcázar debería enviar una señal de rumbo, solvencia y limpieza. Pero el nombramiento del nuevo ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Fernando Reyes Llanos, vuelve a encender una alarma conocida: las cuotas y las redes pesan más que la confianza pública. Según la información periodística, el titular de Mincetur fue secretario general bajo figuras emblemáticas del castillismo, entre ellas Betssy Chávez, en carteras donde el poder se ejerció con ideología, confrontación y resultados cuestionados.

La pregunta no es si alguien puede haber trabajado en el Estado con distintos gobiernos; eso es normal. La pregunta incómoda es otra: ¿por qué, en plena transición y con el país demandando credibilidad, se elige para un sector estratégico a un funcionario asociado políticamente a gestiones tan polémicas? De acuerdo con lo publicado, Reyes Llanos llegó a una secretaría general en agosto de 2021 en el Ministerio de Trabajo durante la gestión de Iber Maraví, y continuó bajo la órbita de Betssy Chávez, quien luego lo mantuvo en posiciones de confianza y representación.

Mincetur no es un ministerio ornamental. Es la puerta para exportaciones, inversión vinculada a comercio, turismo receptivo y reputación internacional. Y la reputación no se construye con discursos, sino con señales claras. Cuando la primera señal es un nombramiento con olor a “reciclaje de confianza”, el mercado no escucha explicaciones: lee riesgos.

Además, el contexto no ayuda. La propia instalación del gabinete se dio entre improvisaciones, cambios de último minuto y una atmósfera de reparto político. En ese escenario, cualquier designación debe estar blindada por transparencia total. Si no, la ciudadanía concluye —con razón— que el Estado no está armando un equipo para gobernar, sino acomodando piezas para sostenerse.

Y lo más mordaz es esto: mientras el país lucha por recuperar turismo, atraer visitantes y competir con vecinos que avanzan, el poder central parece más concentrado en quién coloca a quién, que en cómo se reactiva el Perú real. Los gremios empresariales ya han pedido preservar políticas de comercio y turismo, lo cual revela preocupación por el rumbo y por la necesidad de continuidad técnica.

Un ministro no se evalúa solo por su CV, sino por el mensaje político que representa. Y en una transición, los mensajes importan: pueden atraer confianza… o espantarla.

Reflexión final
Si el gobierno quiere estabilidad, debería empezar por entender que la estabilidad no es sostener un gabinete: es sostener credibilidad. Colocar en Mincetur a alguien marcado por su cercanía a figuras del castillismo no es un detalle; es una apuesta. Y si esa apuesta sale mal, el costo no lo paga el ministro: lo paga el país, otra vez, con turismo frío, inversión cauta y un Estado que insiste en caminar hacia atrás. (Foto: América Noticias).

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