Cuando el conflicto escala en Medio Oriente, el petróleo suele ser el primer indicador en encenderse. Y aunque el Perú no es un gran productor de crudo, sí es una economía donde el combustible pesa en transporte, logística, alimentos y servicios. Por eso, los recientes repuntes del precio internacional —asociados a tensiones geopolíticas— abren una conversación empresarial necesaria: ¿qué tanto se traslada ese shock al mercado local y qué implica para inflación, tasas y costos operativos?
El canal de transmisión es conocido: si sube el crudo, se encarecen derivados (gasolinas, diésel) y se presionan costos en cadena. BBVA Research advirtió que el alza internacional podría trasladarse a los precios locales de combustibles, aunque con un matiz relevante: su expectativa es que el efecto sea mayormente transitorio, como en episodios anteriores.
En su escenario base, BBVA mantiene una inflación de cierre de año alrededor de 2,5%, aún dentro del rango meta del BCRP (1%–3%), pero con riesgos “sesgados al alza” por dos frentes: la geopolítica y la posibilidad de que persista una anomalía climática.
La advertencia complementaria la pone Scotiabank: el crudo se ubica en niveles altos —máximos desde junio de 2025, según reportes— y podría tener recorrido adicional si el conflicto se extiende a más países. El riesgo empresarial no es solo un pico de precio, sino que el petróleo se mantenga elevado y “enfríe” la mejora inflacionaria, llevando a bancos centrales a ser más cautelosos con recortes de tasas.
Dicho eso, hay amortiguadores. En el balance global, la oferta sigue mostrando elementos de holgura: EE. UU. mantiene una producción elevada y la OPEP+ también se mueve cerca de rangos altos (además de ajustes graduales de producción, como el aumento anunciado para abril). Esta combinación puede limitar escaladas prolongadas si no hay interrupciones mayores.
En el plano local, el impacto puede aparecer de tres formas:
1.- Precios de combustibles (costos logísticos y de última milla).
2.- Expectativas de inflación, que influyen en decisiones de inversión y consumo.
3.- Tipo de cambio y mercados, porque episodios de aversión al riesgo pueden fortalecer al dólar y encarecer importaciones energéticas.
El conflicto en Medio Oriente puede elevar el petróleo y presionar costos en Perú, pero el consenso técnico apunta a un impacto probablemente acotado si la tensión no se prolonga. En ese escenario, la inflación se mantendría en zona controlada, aunque con vigilancia activa.
Reflexión final
Para las empresas, el mejor “seguro” no es predecir el precio del crudo, sino gestionar escenarios: presupuestos con bandas, eficiencia energética, optimización de rutas y políticas de compras más ágiles. La volatilidad global seguirá existiendo; la ventaja competitiva será responder rápido sin trasladar toda la presión al consumidor final. (Foto: LR- Jazmín Ceras).
