Crítica a Jerí: menos pose “bukeliana”, más efectividad

A un mes de gestión, José Jerí enfrenta el examen más urgente: seguridad ciudadana. La evidencia es terca y los especialistas coinciden: el país no necesita coreografías punitivas ni estados de emergencia en bucle, sino resultados verificables. El “estilo bukeliano” como gesto comunicacional puede entusiasmar cámaras; no desarticula economías criminales.

La extorsión y el sicariato continúan en ascenso mientras la vida diaria se condiciona por el miedo. En paralelo, el Gobierno recicla instancias que había criticado —CONASEC, CORESEC, COPROSEC, CODISEC— sin reformarlas de raíz, y multiplica apariciones en operativos donde la forma vence a la estrategia. No hay un rediseño del sistema de inteligencia ni un control real de los habilitadores del delito: chips vendidos sin trazabilidad, cuentas “mulas”, empresas fachada y rutas de lavado activas.

Los expertos son claros: la inseguridad es un negocio y se combate golpeando su flujo de caja. Sin inteligencia financiera con dientes, sin interoperabilidad en tiempo real entre Policía, Fiscalía y Poder Judicial, y sin regulación efectiva de telecomunicaciones, cualquier despliegue termina en espectáculo. La política criminal debe moverse del patrullaje que llega tarde a la investigación que llega a sentencia; de la foto del allanamiento a la ecuación que corta ingresos, inmoviliza activos y protege al denunciante. La legitimidad del Ejecutivo no se construye con retórica de mano dura, sino con métricas públicas y periódicas: denuncias que avanzan, redes desarticuladas, condenas firmes, víctimas protegidas y barrios que vuelven a respirar.

Se alega que “apenas ha pasado un mes” y que el simbolismo moviliza. Un mes no resuelve la ola criminal, pero sí fija rumbo. El rumbo elegido prioriza visibilidad sobre arquitectura institucional. También se dice que “la gente pide firmeza”; confundir firmeza con escenografía erosiona la confianza y deja intacto el negocio del crimen. El país no necesita imitaciones tropicalizadas de modelos ajenos, sino una política propia, sostenida y evaluable, capaz de sobrevivir al siguiente ciclo mediático.

La seguridad es gestión, no espectáculo. Si Jerí quiere marcar distancia de la improvisación precedente, debe pasar de la narrativa al sistema: investigación que siga el dinero, regulación que cierre grifos tecnológicos, coordinación que llegue a sentencia y protección integral a quienes denuncian. Menos pose, más Estado. La ciudadanía no pide un guion “bukeliano”; exige un gobierno que funcione.

Lo más nuevo

Artículos relacionados