Locales en la Costa Verde no serían aptos para conciertos masivos

Los locales instalados en la Costa Verde, como Arena 1 y Costa 21, no serían aptos para conciertos masivos, según la advertencia de la Marina de Guerra del Perú. La alerta apunta a un problema grave: estos espacios operarían sobre terrenos ganados al mar, con condiciones de estabilidad cuestionadas y rutas de evacuación limitadas. No hablamos de una incomodidad logística, sino de un posible riesgo para miles de asistentes.

El entretenimiento no puede estar por encima de la seguridad. Si informes técnicos del IGP e Ingemmet advierten inestabilidad del suelo y vulnerabilidad ante sismos o emergencias, las autoridades no pueden responder con silencio administrativo. La Costa Verde no es un terreno cualquiera: es una zona expuesta, sensible y compleja. Convertirla en sede de eventos multitudinarios exige controles rigurosos, no permisos otorgados con ligereza.

La Marina también ha señalado riesgos asociados a la corrosión de estructuras metálicas por la exposición constante al ambiente marino. A ello se suma un punto crítico: la evacuación. Si miles de personas deben salir al mismo tiempo ante un sismo, maremoto, incendio o colapso parcial, las rutas actuales podrían convertirse en una trampa. El antecedente del concierto de Fito Páez en 2023, con aglomeraciones y desorden al salir, ya había mostrado que el problema no era imaginario.

Lo más preocupante es la costumbre peruana de esperar la tragedia para recién investigar. Primero se llenan los recintos, luego se venden las entradas, después se minimizan las advertencias y, si ocurre algo, aparecen los comunicados, las comisiones y las promesas de fiscalización. Esa película ya la conocemos demasiado.

La discusión no debe reducirse a cancelar conciertos o afectar negocios. El punto central es proteger vidas. Si estos locales no reúnen condiciones suficientes, deben ser evaluados con seriedad, transparencia y urgencia. Municipalidad, Defensa Civil, Indecopi, Fiscalía y Contraloría tienen que actuar antes, no después.

Reflexión final
Un concierto debe terminar con aplausos, no con estampidas, heridos o explicaciones tardías. Cuando existen alertas técnicas y antecedentes de caos, mirar hacia otro lado ya no es descuido: es responsabilidad política y moral. La Costa Verde no puede convertirse en escenario de una tragedia anunciada. (Foto: Infobae).

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