¿Adiós a la CTS? Seguro de desempleo abre alerta laboral

El Congreso ha abierto una nueva discusión laboral: declarar de interés la creación de un seguro de desempleo que, eventualmente, podría reemplazar a la CTS. La Comisión de Trabajo aprobó el dictamen con 12 votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones. Pero conviene aclararlo desde el inicio: no se ha creado aún ningún seguro ni se ha eliminado la CTS. Lo que existe, por ahora, es una puerta abierta a un debate sensible sobre el dinero que protege al trabajador cuando pierde su empleo.

La idea de un seguro de desempleo no es absurda. Muchos países lo tienen y, bien diseñado, puede brindar una protección más ordenada frente al desempleo involuntario. El problema es que en el Perú las buenas ideas suelen entrar al Congreso como promesas y salir como improvisaciones. Y cuando se trata de derechos laborales, la improvisación puede salir muy cara.

La CTS, con todos sus límites, es un ahorro del trabajador. No es un regalo del empleador ni una concesión política. Es una compensación acumulada para enfrentar la pérdida del empleo. Por eso, cualquier intento de reemplazarla debe ser explicado con absoluta claridad: quién financiará el nuevo seguro, cuánto recibirá el trabajador, por cuánto tiempo, bajo qué condiciones y qué ocurrirá con los fondos ya acumulados.

El proyecto original hablaba de pagos por hasta cinco meses, empezando con el 70% de la remuneración y reduciéndose progresivamente. Pero las observaciones técnicas obligaron a bajar el entusiasmo. El propio Ministerio de Trabajo advirtió que el seguro no podría coexistir fácilmente con la CTS y que su implementación requiere estudios actuariales, sostenibilidad financiera y articulación institucional. En cristiano: no basta con anunciar protección social; hay que demostrar cómo se paga.

El país necesita mejores mecanismos contra el desempleo, pero no más experimentos legislativos sobre la espalda del trabajador. Si el Congreso quiere discutir el futuro de la CTS, debe hacerlo con transparencia, sustento técnico y participación real de trabajadores, empleadores y especialistas. No se puede cambiar un derecho laboral por una promesa aún sin diseño definitivo.

Reflexión final
La pregunta no es si el Perú debe modernizar su protección frente al desempleo. Debe hacerlo. La pregunta es si el Congreso está preparado para construir una reforma seria o si volverá a vender humo con etiqueta social. Porque cuando se toca la CTS, no se toca una sigla: se toca el colchón de emergencia de millones de trabajadores. (Foto: lacajanegra.blog).

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