Burneo rechaza auditoría internacional: la duda sigue abierta

Roberto Burneo, presidente del JNE, ha descartado una auditoría internacional y ha anunciado, en su lugar, un comité académico de expertos para acompañar la segunda vuelta del 7 de junio. La decisión llega en un contexto delicado: una primera vuelta con fallas logísticas, demoras, denuncias, pedidos de nulidad y una ciudadanía que ya no está dispuesta a aceptar explicaciones a medias. El comité buscará “verificar, evaluar y fortalecer” procesos y herramientas electorales, pero la pregunta incómoda queda flotando: ¿por qué no abrir la puerta a una revisión internacional más amplia si lo que se busca es recuperar confianza?

Burneo sostiene que el JNE nunca habló de una auditoría externa, sino de un comité de expertos integrado por especialistas de Perú, Chile, Uruguay y Puerto Rico. También afirma que no hubo elementos que sustentaran la nulidad del proceso ni elecciones complementarias, y que todas las denuncias fueron atendidas conforme a ley. Ese argumento puede ser jurídicamente defendible, pero políticamente no basta. En democracia, la legalidad es indispensable, pero la legitimidad también necesita transparencia visible.

El problema es que el proceso electoral ya viene golpeado. Reuters informó que el propio JNE reconoció fallas logísticas en la primera vuelta, principalmente demoras en la instalación de mesas en Lima, y que la segunda vuelta enfrentará a Keiko Fujimori y Roberto Sánchez tras un conteo retrasado casi un mes. Ese contexto exige más que comunicados y confianza institucional por decreto. Exige gestos contundentes.

Aquí está el punto mordaz: cuando una autoridad rechaza una auditoría internacional, aunque ofrezca un comité de expertos, deja espacio para que la sospecha haga campaña gratis. No se trata de validar narrativas de fraude sin pruebas, ni de aceptar presiones políticas interesadas. Se trata de entender que un sistema electoral cuestionado debe responder con máxima apertura, no con fórmulas que parecen diseñadas para controlar el alcance de la revisión.

El comité de expertos puede ayudar, pero no reemplaza la fuerza simbólica y técnica de una auditoría internacional verdaderamente independiente. Si el JNE quiere cerrar la crisis, debe demostrar que no teme ser observado.

Reflexión final
La confianza no se exige: se gana. Y en una elección marcada por errores, renuncias y sospechas, toda resistencia a una revisión amplia huele a oportunidad perdida. La democracia peruana necesita luz completa, no linternas administradas desde el poder electoral. (Foto: lacajanegra.blog).

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