Debate presidencial: qué abordarán Fujimori y Sánchez

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se enfrentarán el domingo 31 de mayo en el debate presidencial organizado por el JNE. Los temas definidos son seguridad ciudadana, fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos, educación y salud, además de economía, empleo y reducción de la pobreza. Sobre el papel, la agenda parece correcta. El problema es si los candidatos estarán dispuestos a responder con propuestas reales o si convertirán el debate en otra función de frases calculadas, ataques previsibles y promesas sin sustento.

El formato contempla un minuto de presentación por candidato, exposición cara a cara de tres minutos por tema, una pregunta ciudadana y dos minutos de cierre. La duración estimada será de una hora con cuarenta minutos, con moderación de los periodistas Carlos Villarreal y Angélica Valdés. Es decir, tiempo habrá. Lo que no puede faltar es contenido.

En seguridad ciudadana, ambos deberán explicar cómo enfrentarán extorsiones, sicariato, crimen organizado, control penitenciario y abandono policial. El país no necesita mano firme de discurso, sino estrategia, inteligencia, presupuesto y resultados medibles.

En economía, empleo y reducción de la pobreza, tendrán que responder cómo generarán inversión sin abandonar protección social, cómo reducirán informalidad y cómo evitarán que la incertidumbre política siga golpeando el bolsillo ciudadano. El Perú no vive de consignas: vive de trabajo, precios, salarios y estabilidad.

En educación y salud, deberán abandonar la retórica compasiva. Hospitales colapsados, colegios precarios, brechas rurales y jóvenes sin oportunidades no se resuelven con diagnósticos repetidos. Se requiere gestión, financiamiento y prioridades claras.

El bloque sobre Estado democrático y derechos humanos será decisivo. Allí se medirá el respeto real por las instituciones, la prensa libre, la separación de poderes y los límites del poder. En una segunda vuelta marcada por desconfianza, este tema no es decorativo: es la prueba de fuego.

El debate puede elevar la campaña o confirmar su pobreza. Fujimori y Sánchez tienen la obligación de hablarle al país con seriedad, no solo a sus barras electorales.

Reflexión final
El 31 de mayo no se evaluará quién grita mejor ni quién esquiva con más habilidad. Se evaluará quién tiene un plan, quién transmite confianza y quién entiende la gravedad del momento. El Perú no necesita candidatos que actúen con solvencia; necesita gobernantes capaces de demostrarla. (Foto: lacajanegra.blog).

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