Escándalo: Claudio “Chiqui” Tapia es investigado por facturas falsas

La Asociación del Fútbol Argentino vuelve a quedar en el centro de una tormenta judicial. Según informó Clarín, el fiscal en lo Penal Económico Claudio Navas Rial abrió una causa penal para investigar al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, al tesorero Pablo Toviggino y a otros dirigentes por el presunto uso de facturas falsas por más de 900 millones de pesos. La acusación no habla de un simple desorden administrativo: apunta a una posible evasión agravada y a un esquema sostenido de documentación inconsistente.

De acuerdo con la denuncia de ARCA citada por Clarín, entre enero de 2023 y marzo de 2025 la AFA habría registrado facturación por 916.527.614 pesos sin el respaldo adecuado. El organismo sostiene que esos gastos podrían haber sido simulados y que la evasión alcanzaría más de 320 millones de pesos, cifra que subiría a 341 millones con intereses, además de una multa superior a 125 millones.

El dictamen fiscal es lapidario: se investigan erogaciones con respaldo documental inconsistente y posible utilización de facturas ideológica o materialmente falsas. En castellano simple: no se trata de un papel extraviado ni de una firma mal puesta. Se sospecha de salidas de dinero importantes, reiteradas y sostenidas en el tiempo.

Los casos mencionados rozan lo grotesco. Una empresa hotelera habría facturado obras en el predio de Ezeiza, aunque su objeto social no coincidía con ese servicio. Otra firma, que facturó más de 56 millones de pesos por refacciones y materiales, no pudo ser localizada en los domicilios declarados. Cuando el fútbol empieza a mezclar proveedores imposibles, cheques, obras dudosas y empresas que no aparecen, la pelota queda en segundo plano y entra a jugar el expediente penal.

El problema es más grave porque Tapia y Toviggino ya enfrentaban otro frente judicial por apropiación indebida de tributos y aportes. Ahora se suma la investigación por evasión agravada. La AFA puede presumir títulos, estrellas y discursos de grandeza, pero ninguna copa limpia una administración bajo sospecha.

La Justicia deberá determinar responsabilidades. Pero la AFA tiene una obligación inmediata: mostrar contratos, facturas, proveedores, cheques, firmas y documentación respaldatoria. El fútbol argentino no puede pedir confianza mientras sus cuentas aparecen en zona oscura.

Reflexión final
La gloria deportiva no debe convertirse en blindaje dirigencial. Una selección campeona del mundo merece una conducción transparente, no expedientes por facturas truchas. Porque cuando la administración del fútbol se parece más a una caja negra que a una institución seria, el problema ya no está en la cancha: está en el poder que la maneja. (Foto: lacajanegra.blog).

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