Mundial: futbolistas exigen a la FIFA medidas por el calor extremo

El Mundial 2026 todavía no empieza y ya enfrenta una advertencia que la FIFA no debería minimizar: futbolistas de distintas partes del mundo han exigido medidas urgentes frente al calor extremo. La Copa se jugará durante 22 días, con 104 partidos y 48 selecciones viajando entre Canadá, México y Estados Unidos. Será una fiesta global, sí, pero también un desafío físico y climático que puede poner en riesgo la salud de los protagonistas.

Los jugadores han sido claros: el estrés térmico afecta el rendimiento y puede provocar mareos, fatiga, calambres, deshidratación y cuadros más graves. No se trata de una queja cómoda ni de una excusa deportiva. Hablan quienes ponen el cuerpo mientras la FIFA administra calendarios, derechos televisivos, patrocinadores y horarios diseñados muchas veces más para la pantalla que para la salud.

El informe de World Weather Attribution alertó sobre condiciones de “calor peligroso” durante el torneo. FIFPRO considera inseguro jugar alrededor de los 28°C y recomienda aplazar partidos en esas circunstancias. Sin embargo, la normativa de la FIFA contempla aplazamientos recién por encima de 32°C. Esa diferencia puede parecer técnica desde un escritorio, pero en la cancha puede significar fatiga extrema, pérdida de intensidad, lesiones o colapsos físicos.

La FIFA ha respondido con pausas de hidratación de tres minutos en cada tiempo, cinco sustituciones, descanso mínimo de tres días entre partidos, banquillos climatizados y ajustes de calendario para evitar, en teoría, las franjas más peligrosas. Son medidas necesarias, pero no necesariamente suficientes. Una pausa para tomar agua no borra la humedad, la radiación solar, los viajes largos ni la exigencia de correr al máximo nivel durante noventa minutos.

Aquí está la contradicción: el Mundial se agranda, se expande y se vende como el mayor espectáculo deportivo del planeta, pero los futbolistas deben pedir garantías básicas para competir sin poner en riesgo su salud. Más partidos significan más ingresos, pero también más desgaste. Más sedes significan más exposición, pero también más viajes. La FIFA no puede tratar el cuerpo del jugador como un recurso renovable al servicio del negocio.

La FIFA debe actualizar su protocolo térmico antes del inicio del Mundial. Si un partido debe cambiar de horario, retrasarse o suspenderse por seguridad, debe hacerse sin cálculos comerciales. La salud debe estar por encima de la televisión.

Reflexión final
El fútbol necesita espectáculo, pero no a cualquier precio. La pelota puede esperar; el cuerpo del futbolista no. Si la FIFA quiere proteger el Mundial, primero debe proteger a quienes lo hacen posible. (Foto: lacajanegra.blog).

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