A solo ocho días de asumir la presidencia, Keiko Fujimori enfrenta su primera gran decisión de gobierno: elegir a quienes conducirán el Estado. Antes del mensaje a la Nación, antes de los decretos y antes de las promesas de los primeros cien días, el gabinete dirá más que cualquier discurso. Según información publicada por Perú21, en la cúpula fujimorista ya circulan nombres para ministerios clave, entre ellos figuras cercanas, técnicos, exfuncionarios, políticos conocidos y perfiles con cuestionamientos públicos. Esa lista no es un detalle de transición: es la primera radiografía del poder que viene.
Desde La Caja Negra sostenemos que Keiko Fujimori debe decidir si gobernará para el país o si repartirá poder entre leales, aliados y conocidos. El Perú no necesita un gabinete de confianza partidaria ni una vitrina de reciclaje político. Necesita ministros con autoridad moral, solvencia técnica, independencia y capacidad real para enfrentar inseguridad, crisis fiscal, salud abandonada, educación deteriorada, minería ilegal, conflictividad social y desconfianza ciudadana.
La lista de posibles ministeriables obliga a mirar con lupa. Para la Presidencia del Consejo de Ministros suena Luis Galarreta, vicepresidente electo y hombre de peso en el entorno fujimorista. Su experiencia política es conocida, pero Perú21 recuerda que enfrenta una investigación por presunto lavado de activos vinculada a aportes de campaña y que la Contraloría observó ascensos irregulares durante su gestión en el Congreso. Una PCM conducida por el núcleo duro puede ordenar la casa partidaria, pero no necesariamente abrir el gobierno al país.
En Economía aparece Elmer Cuba, economista de reconocida trayectoria. Su eventual llegada al MEF tendría una tarea incómoda: ordenar las cuentas públicas en medio de leyes de alto costo, promesas de campaña y presiones sociales. En Interior se menciona al general en retiro David Ojeda Parra, quien arrastra cuestionamientos por un contrato de reparación de helicópteros observado por la Contraloría por una presunta sobrevaloración de US$5.3 millones. En Defensa figura Rafael Belaunde Llosa, con el reto inmediato de responder ante El Niño costero y la gestión del riesgo.
Para Cancillería se evalúa a Carlos Espá, aunque Perú21 señala resistencias internas dentro del fujimorismo. En Energía y Minas suena Guillermo Shinno, quien tendría que enfrentar la paralización de proyectos, la presión de la minería ilegal y una cartera de inversiones estratégicas. En Agricultura aparece Marco Vinelli, vocero de campaña de Fujimori, con cuestionamientos reportados por Contraloría sobre su paso por Agrorural. En Educación se menciona a José Antonio Chang, ex premier y exministro de Educación durante el gobierno de Alan García, cuya denuncia por corrupción fue archivada. Para Salud se vocea a Luis Dyer, empresario vinculado a varias campañas electorales y encargado de personeros de Fuerza Popular en la última campaña.
La lista continúa con Julia Príncipe como posible titular de Justicia, luego de que Rosario Fernández no aceptara el cargo; Juan Sheput para Trabajo, con la tarea política de enfrentar el debate sobre la Fenatep; y Mara Seminario para el Ministerio de la Mujer, aunque por su perfil también se especula que podría encajar en Comercio Exterior y Turismo. Perú21 también señala que Sachi Fujimori estaría muy atenta a las designaciones del gobierno que liderará su hermana, un dato que abre otra preocupación: el Estado no puede ser administrado como extensión de una familia política.
El problema no es que existan nombres en evaluación. El problema es que varios llegan acompañados de antecedentes, vínculos, investigaciones, observaciones o debates que obligan a explicar antes de gobernar. Un ministro no debe jurar para defender su pasado; debe jurar para resolver el presente.
La Caja Negra defiende un gabinete técnico, plural, transparente y éticamente sólido. Rechazamos que los ministerios sean usados como cuotas, premios, refugios de confianza o espacios para reciclar figuras controvertidas. El país necesita ministros para cuidar al ciudadano, no para cuidar equilibrios internos del poder.
Keiko Fujimori aún puede elevar la vara. Su gabinete será la primera prueba real de gobierno. Si elige bien, podrá empezar a desmontar desconfianzas. Si elige mal, su mandato nacerá cargando una mochila política innecesaria.
Reflexión final
El Perú no está para gabinetes de amigos, familiares, operadores ni sobrevivientes de viejas controversias. Está para equipos capaces, limpios y responsables. Keiko define ahora si su gobierno empieza con vocación de Estado o con lógica de reparto. Y esa decisión marcará el tono de todo el quinquenio. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
