Sudamérica: cuatro países bajo amenaza de grandes terremotos

Una gigantesca estructura tectónica se mueve silenciosamente bajo el océano Pacífico y mantiene bajo amenaza permanente a Perú, Chile, Ecuador y Colombia. Es la placa de Nazca, responsable de buena parte de la intensa actividad sísmica del margen occidental sudamericano. No acaba de aparecer ni constituye una amenaza descubierta ayer: lleva millones de años transformando el continente. La diferencia es que hoy conocemos mucho mejor su comportamiento y, por tanto, tenemos menos excusas para seguir ignorando sus consecuencias.

La placa de Nazca se introduce debajo de la placa sudamericana mediante un proceso conocido como subducción. Frente al litoral peruano, su aproximación alcanza aproximadamente 7 u 8 centímetros por año. Cuando determinadas zonas de contacto quedan trabadas, la energía continúa acumulándose hasta que finalmente puede liberarse mediante terremotos de gran magnitud.

Perú no está solo frente a esta amenaza. Chile, Ecuador y Colombia comparten este gigantesco frente tectónico integrado al Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.

Investigaciones recientes incluso han reconstruido millones de años de desplazamiento de la placa y detectado variaciones en su velocidad y geometría. Pero que existan periodos de desaceleración no significa que el peligro haya desaparecido. La interacción continúa y también la acumulación de tensión.

La ciencia puede identificar zonas de riesgo, estudiar deformaciones y comprender cada vez mejor la dinámica de las placas. Lo que todavía no puede hacer es anunciar qué martes, viernes o domingo ocurrirá el próximo gran terremoto.

Y precisamente allí aparece la responsabilidad de los gobiernos.
Si cuatro países conocen la amenaza, la prevención debería ser una política permanente y no una ceremonia posterior a cada temblor. Construcciones antisísmicas, fiscalización urbana, hospitales resistentes, sistemas de comunicación, educación ciudadana y planes efectivos de emergencia deberían importar tanto como cualquier gran obra pública.

En el Perú, particularmente, resulta preocupante que todavía convivamos con informalidad constructiva, ocupación de zonas vulnerables e infraestructura pública que necesita reforzamiento. La placa avanza centímetros cada año; algunas políticas preventivas parecen avanzar bastante menos.
La placa de Nazca no amenaza únicamente al Perú. Cuatro países sudamericanos comparten un riesgo geológico imposible de eliminar, pero perfectamente posible de reducir mediante prevención.

Reflexión final
Los terremotos no respetan fronteras, gobiernos ni discursos. La naturaleza hará inevitablemente su trabajo; la obligación de los Estados es hacer el suyo. Porque un gran sismo puede ser inevitable, pero convertirlo en una tragedia colectiva por imprevisión nunca debería serlo. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

Lo más nuevo

Artículos relacionados