Miami aprieta a Infantino: el negocio del Mundial ya llegó a tribunales

Gianni Infantino vuelve a quedar en el centro de una tormenta que ya no puede despacharse como una simple disputa política entre FIFA y UEFA. El conflicto por FIFA Forward Enterprise escaló hasta tribunales federales de Estados Unidos, donde se buscan documentos, comunicaciones y registros vinculados con una operación de aproximadamente US$4.200 millones. No existe, por ahora, una acusación penal formal contra el presidente de la FIFA, y esa precisión es indispensable. Pero también lo es otra: cuando una organización que presume gobernanza global termina explicando sus negocios ante jueces de Miami y Manhattan, algo muy serio ha fallado en sus propios controles.

La UEFA quiere saber cómo se diseñó la venta de hasta un 20% de una nueva estructura vinculada con los negocios comerciales del Mundial y otras competiciones, cómo se estableció su valoración, quiénes participaron en las conversaciones y qué información recibieron potenciales inversionistas. También busca comunicaciones con Thrive Capital Management y registros internos sobre una reunión en Manhattan donde altos funcionarios de FIFA habrían sido presionados para aprobar la propuesta. El proyecto fue retirado, sí, pero retirar una operación no convierte automáticamente en transparentes las decisiones que la hicieron posible.

La situación resulta especialmente incómoda porque FIFA administra activos de enorme valor en nombre de 211 asociaciones. No se trata de una empresa familiar ni de una sociedad donde el presidente pueda experimentar con el patrimonio comercial según su propia intuición. Cuando aparecen dudas sobre valoraciones, consultas insuficientes o potenciales conflictos de interés, la respuesta no puede ser esconderse detrás de comunicados corporativos. Tiene que haber documentos, auditorías y explicaciones.

Y aquí aparece la paradoja más mordaz. FIFA exige transparencia milimétrica en la cancha, instala cámaras, sensores y tecnología para revisar si una punta de botín estaba adelantada, pero alrededor de una operación multimillonaria ahora son terceros los que tienen que pedir acceso a correos, modelos financieros y actas. Mucho VAR para el césped y demasiadas zonas grises en los despachos.

Infantino mantiene su presunción de inocencia. Pero políticamente el problema ya es enorme. Cada nueva diligencia, cada documento solicitado y cada tribunal involucrado erosiona la imagen de una FIFA que prometió superar las sombras de etapas anteriores.

Reflexión final
La cuestión ya no es si el proyecto FFE fue retirado. La cuestión es por qué llegó tan lejos sin generar antes controles suficientes dentro de FIFA.

Porque cuando una organización necesita que la justicia externa revise lo que sus propios mecanismos no aclararon, el problema deja de ser de comunicación. Pasa a ser de gobernanza. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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