Alerta: Más de 13 mujeres mueren al día en Perú por cáncer

En el Perú, más de 13 mujeres mueren cada día por cáncer de mama y de cuello uterino. La cifra debería estremecer al país, pero muchas veces queda atrapada entre campañas de temporada, mensajes emotivos y una indiferencia peligrosa. No hablamos de estadísticas lejanas: hablamos de madres, hijas, hermanas, trabajadoras y cuidadoras que pierden la vida, en gran parte, porque el diagnóstico llega tarde y la prevención sigue siendo un privilegio desigual.

Cada año se detectan más de 8 mil nuevos casos de cáncer de mama y casi 5 mil de cáncer de cuello uterino. Juntas, estas enfermedades causan más de 4.450 muertes anuales. Lo más doloroso es que muchas de estas muertes podrían evitarse con despistajes oportunos, controles periódicos y acceso real a servicios de salud. Pero en el Perú, prevenir todavía depende demasiado del distrito donde se vive, del dinero que se tiene y del tiempo que se puede dejar de trabajar.

El problema no es solo médico; es social y político. A muchas mujeres se les exige cuidar de todos, pero se les deja solas cuando deben cuidar de sí mismas. Postergan sus chequeos por los hijos, por la casa, por el trabajo, por el miedo, por la falta de información o porque conseguir una cita en el sistema público puede convertirse en una carrera de resistencia. Esa cultura del sacrificio, tan celebrada en discursos del Día de la Madre, también puede ser una condena silenciosa.

Por eso, la propuesta de la Liga Contra el Cáncer de regalar despistajes en vez de flores o chocolates tiene sentido. Un papanicolaou, una prueba IVAA, un examen clínico de mamas, una mamografía o una prueba molecular de VPH pueden salvar más que cualquier obsequio decorativo. Pero el Estado no puede delegar la prevención solo a campañas privadas o unidades móviles temporales. La salud preventiva debe ser política pública permanente.

Más de 13 muertes diarias por cáncer femenino son una alarma nacional. No basta con vestir campañas de rosado ni repetir mensajes de concientización. Se necesita acceso, educación, diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.

Reflexión final
El cáncer no espera, pero el sistema muchas veces sí hace esperar. Y cuando una mujer muere por falta de prevención, no solo falla la medicina: falla una sociedad que aprendió a celebrar a sus madres, pero no siempre a protegerlas.

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