INEI: Pobreza golpea a más de 8,8 millones de peruanos

La pobreza golpea hoy a más de 8,8 millones de peruanos. Según el INEI, en 2025 el 25,7% de la población no logró cubrir el costo de una canasta básica de consumo. Es cierto que la cifra bajó frente al 2024, pero ese alivio estadístico no debe ocultar la realidad: el país todavía tiene 2,3 millones más de pobres que en 2019. El Perú no ha salido de la crisis social; apenas ha aprendido a convivir con ella.

El reporte señala que 567.000 personas salieron de la pobreza en el último año. Sin embargo, aún permanecen en esa condición 8 millones 823 mil peruanos. Para no ser considerado pobre, una persona necesita cubrir una canasta básica estimada en S/462 mensuales. En un hogar de cuatro integrantes, eso equivale a S/1.848 al mes.

La pobreza extrema también revela una herida profunda: afecta al 4,7% de la población, es decir, a más de 1,6 millones de personas que no alcanzan siquiera una canasta alimentaria valorizada en S/260 mensuales por persona. No hablamos de incomodidad económica; hablamos de supervivencia.

La pobreza no es un número para conferencia de prensa. Es hambre, enfermedad postergada, educación interrumpida, transporte imposible, vivienda precaria y futuro recortado. Es el ciudadano que trabaja y aun así no alcanza. Es la familia que calcula cada sol antes de comprar alimentos. Es el niño que crece en desventaja antes de aprender a defenderse.

Lo más grave es que el país sigue sin recuperar los niveles previos a la pandemia. En 2019, la pobreza era de 20,2%. En 2025, sigue en 25,7%. Esa diferencia demuestra que el problema no se resolvió con crecimiento parcial ni con bonos ocasionales. El Perú tiene una economía que puede moverse, pero no necesariamente incluir; puede producir cifras macroeconómicas aceptables, pero dejar a millones fuera de la mesa.

Desde esta tribuna, la posición es clara: ningún gobierno puede celebrar mientras más de ocho millones de peruanos sigan atrapados en la pobreza. La reducción anual es positiva, pero insuficiente. El triunfalismo sería una falta de respeto.
La pobreza no se combate con discursos, ni con programas mal focalizados, ni con campañas de ocasión. Se combate con empleo formal, inversión descentralizada, educación pública de calidad, salud accesible, seguridad ciudadana, infraestructura básica y un Estado que funcione. También se combate dejando de usar a los pobres como escenografía electoral cada cinco años.

Que la pobreza golpee a más de 8,8 millones de peruanos debería ser el centro del debate nacional. No la pelea partidaria, no la repartija, no el cálculo del Congreso. La prioridad debe ser cómo sacar a millones de ciudadanos de una vida marcada por carencias.
Porque cuando uno de cada cuatro peruanos sigue siendo pobre, el fracaso no está en quienes sobreviven con poco. El fracaso está en una política que promete desarrollo, pero administra abandono. (Foto: diarioelpueblo.com).

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