La construcción de un nuevo estadio en Huasao, distrito de Oropesa, provincia de Quispicanchi, no debe leerse únicamente como el inicio de una obra deportiva. Es, sobre todo, una señal positiva de visión institucional, compromiso regional y confianza en el potencial del Cusco. En un país donde muchas veces la infraestructura deportiva avanza con lentitud, que la Universidad Andina del Cusco impulse un proyecto de esta magnitud representa una noticia alentadora para el deporte, la educación y el desarrollo territorial.
El futuro estadio, con una inversión inicial superior a S/4 millones, proyecta una capacidad para más de 36 mil espectadores, superando a escenarios emblemáticos como Matute y el Mansiche. Pero su valor no está solo en el número de asistentes que podrá recibir, sino en el mensaje que transmite: el deporte también puede construirse desde las regiones, desde la academia y desde instituciones que entienden que formar ciudadanos va más allá de las aulas.
La obra será ejecutada en tres etapas y su culminación está prevista hacia el año 2030. En la primera fase se implementarán elementos esenciales como drenaje, riego automatizado, servicios higiénicos y vestidores. No se trata de detalles menores: son las bases técnicas que permiten pensar en un escenario funcional, moderno y preparado para crecer. La segunda etapa incorporará tribunas para más de 23 mil espectadores, estacionamientos subterráneos, áreas médicas y un centro de alto rendimiento. La tercera fase completará el aforo con un segundo anillo, techado, palcos VIP y espacios para transmisiones.
Este proyecto puede convertirse en un nuevo polo deportivo para el sur del país. Cusco, tierra de historia, cultura y turismo, también puede consolidarse como una plaza moderna para el fútbol, la formación atlética y los grandes eventos. Si se gestiona con transparencia, planificación y visión de largo plazo, el estadio podría dinamizar la economía local, generar empleo, atraer competencias y ofrecer mejores condiciones a deportistas jóvenes que hoy necesitan más oportunidades.
La iniciativa de la Universidad Andina del Cusco demuestra que el desarrollo deportivo no depende únicamente de federaciones, clubes o gobiernos. También puede nacer del compromiso institucional con una región y su gente.
Reflexión final
Un estadio no cambia por sí solo la realidad deportiva de un país. Pero cuando se construye con propósito, puede convertirse en símbolo de progreso, identidad y esperanza. Cusco está levantando más que tribunas: está construyendo una oportunidad para mirar el futuro con ambición. (Foto: futbolperuano.com).
