La fiebre por el Mundial 2026 ya no solo se juega en estadios, boleterías y redes sociales. También se disputa en el terreno oscuro del fraude digital. La empresa de ciberseguridad ESET reveló la existencia de páginas falsas que suplantan a la FIFA y al Mundial 2026 para engañar a aficionados interesados en comprar entradas y mercancía oficial. El objetivo no es deportivo: es robar datos personales, información bancaria y dinero.
Los sitios detectados replican el diseño de la página oficial de la FIFA, copian colores, menús, tipografías y hasta simulan procesos de registro como el supuesto FIFA ID. Algunos usan direcciones parecidas a las reales, agregando términos como “26”, “store” o “shop”, una técnica conocida como typosquatting. El engaño es calculado: mientras más ansiedad tenga el hincha por conseguir una entrada o una camiseta, menos atención presta a los detalles.
La estafa se vuelve más peligrosa porque no llega únicamente por enlaces sospechosos. También circula mediante anuncios patrocinados, correos electrónicos, aplicaciones de mensajería y redes sociales. Es decir, aparece en los mismos espacios donde millones de aficionados buscan oportunidades, promociones o información urgente sobre el torneo. El fraude se disfraza de oferta oficial y se aprovecha de la ilusión mundialista.
El daño puede ser grave. Quien ingresa sus datos no solo arriesga perder dinero por una compra inexistente. También puede entregar nombre, correo, teléfono, contraseña y datos de tarjeta a delincuentes digitales. Y si reutiliza claves en otros servicios, la estafa puede escalar hacia cuentas bancarias, correos, redes sociales y plataformas personales.
La FIFA recordó que la venta oficial de boletos se realiza únicamente por canales autorizados. Pero el hincha también debe actuar con cautela: revisar la dirección web, evitar enlaces de anuncios dudosos, desconfiar de descuentos irreales y no entregar datos bancarios fuera de plataformas verificadas.
Reflexión final
El Mundial debería ser una fiesta del fútbol, no una trampa para aficionados desesperados. Cuando la pasión se mezcla con urgencia, precios altos y desinformación, los estafadores encuentran la cancha perfecta. Esta vez, el rival no está en el campo: está detrás de una página falsa. (Foto: diariodemorelos.com).
