Perú es el tercer productor de café de Latinoamérica

El café peruano continúa ganando espacio en los mercados internacionales y confirma su importancia como uno de los productos emblemáticos de la agroexportación nacional. Entre enero y junio de 2026, los envíos al exterior alcanzaron los US$325 millones, lo que representó un crecimiento de 7,7% frente al mismo periodo de 2025. El avance estuvo acompañado por un aumento de 10,3% en los volúmenes embarcados, una señal positiva para productores, cooperativas, mipymes y empresas vinculadas a toda la cadena cafetalera.

El Perú se mantiene como el tercer productor de café de Latinoamérica, después de Brasil y Colombia. La producción se concentra principalmente en San Martín, Cajamarca, Junín y Amazonas, aunque también destacan Cusco y Puno. Esta distribución territorial convierte al café en una actividad estratégica para el desarrollo descentralizado y para miles de familias que dependen directa o indirectamente de su cultivo, procesamiento y comercialización.

El crecimiento exportador también refleja una mayor capacidad para atender mercados exigentes y aprovechar la demanda internacional por cafés de calidad, origen identificado y producción sostenible. En ese escenario, el reto no es solamente vender más, sino fortalecer la presencia de marcas peruanas, mejorar la productividad y avanzar hacia una oferta con mayor valor agregado.

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo impulsa la Ruta Productiva Exportadora, una iniciativa que brinda capacitación y asistencia técnica a micro, medianas y medianas empresas y organizaciones de productores. De las 613 organizaciones beneficiarias, 245 pertenecen al sector cafetalero y están distribuidas en diez regiones. Estas intervenciones alcanzan a 46.521 familias.

El impacto de esta cadena también puede complementarse con otros motores económicos regionales. Regiones con intensa actividad turística, gastronómica, empresarial y cultural, como Arequipa, pueden encontrar en el café nuevas oportunidades para desarrollar consumo especializado, turismo gastronómico, ferias, cafeterías de origen y circuitos comerciales que conecten producción, experiencia y marca país.

El crecimiento de 7,7% en las exportaciones confirma que el café peruano mantiene una trayectoria favorable y que existe espacio para seguir conquistando destinos internacionales. La clave estará en combinar calidad, promoción, innovación y acompañamiento técnico.

Reflexión final
Cada taza de café peruano representa mucho más que una bebida: concentra trabajo rural, identidad territorial y capacidad exportadora. El desafío es convertir ese reconocimiento internacional en mejores ingresos, mayor formalización y nuevas oportunidades para las familias productoras. Cuando el café crece, también puede crecer el desarrollo regional. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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