Dengue: muertes superan 2025 y los casos se disparan 53% en 2026

El dengue ya no puede tratarse como una amenaza estacional que aparece, preocupa unas semanas y luego desaparece de la agenda pública. Hasta la semana epidemiológica 33 de 2026, el Perú registra 57 fallecidos y 46.669 casos, según el CDC-Minsa. Las muertes ya superan las 49 registradas en el mismo periodo de 2025, mientras los contagios crecieron 53%.

La cifra no solo alarma por su magnitud. También desnuda una realidad incómoda: el país conoce al enemigo, sabe cómo se reproduce, entiende qué condiciones favorecen su expansión y aun así sigue corriendo detrás del mosquito.

El crecimiento es contundente. En 2025 se habían reportado 30.587 casos hasta la misma semana; este año ya son 46.669. No es una fluctuación menor, sino una curva ascendente que confirma que la transmisión está avanzando con mayor velocidad.

El problema podría agravarse todavía más con las condiciones asociadas a El Niño costero. El aumento de temperaturas y las lluvias favorecen la acumulación de agua y la proliferación del Aedes aegypti. Es decir, el escenario que viene puede ser más favorable para el mosquito que para el sistema sanitario.

Y aquí aparece la pregunta que el Estado debe responder: ¿por qué seguimos actuando como si cada brote fuera una sorpresa?

Fumigar cuando los casos ya se multiplicaron es llegar tarde. Pedir a la población que elimine criaderos mientras muchas familias almacenan agua por deficiencias del servicio también es trasladar la responsabilidad al ciudadano sin corregir el problema estructural.

La prevención exige mucho más: control vectorial sostenido, eliminación temprana de criaderos, vigilancia territorial, agua segura, recojo de residuos, abastecimiento de centros de salud y campañas permanentes antes de que empiece la escalada epidemiológica.

Contabilizar casos es necesario. Evitarlos es la verdadera obligación. El Gobierno debe tratar el aumento del dengue como una alerta nacional y no como otra estadística sanitaria. Los 57 fallecidos y el incremento de 53% en los contagios exigen una respuesta inmediata, coordinada y medible.

Reflexión final
El dengue no sorprendió al Perú. El mosquito estaba identificado, el riesgo climático era conocido y las herramientas de prevención existen. Si aun así 2026 supera las cifras de 2025, el problema ya no es falta de información. Es incapacidad para transformar conocimiento en prevención. Y cuando una enfermedad prevenible rompe récords, la estadística también termina convirtiéndose en una acusación. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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