La decisión de Kylian Mbappé de terminar una relación de casi veinte años con Nike para incorporarse a On trasciende el cambio de patrocinador personal. Representa la entrada de un nuevo competidor al negocio mundial del fútbol y confirma que las grandes estrellas ya no buscan únicamente contratos económicos: también desean participar en el diseño, la innovación y el crecimiento de las marcas que representan.
On nació en Suiza en 2010 y construyó su prestigio alrededor del calzado premium para atletismo y tenis. Su asociación con Roger Federer, iniciada en 2019, le permitió fortalecer su identidad global y añadir experiencia deportiva a su estructura empresarial. Ahora, con Mbappé como embajador y accionista, pretende reproducir esa fórmula en el mercado futbolístico.
El acuerdo tendría una duración de diez años y contempla que el delantero del Real Madrid intervenga en el desarrollo de sus propias botas. Los nuevos productos comenzarían a comercializarse en 2027, junto con una línea completa de indumentaria para fútbol. Thierry Henry, designado director de fútbol de la compañía, desempeñó un papel importante para convencer al capitán francés de incorporarse al proyecto.
La contratación de Mbappé ofrece a On algo que no podía obtener solamente mediante campañas publicitarias: legitimidad inmediata dentro del deporte más popular del planeta. Sin embargo, contar con una estrella no garantiza conquistar el mercado. Nike y Adidas poseen contratos con selecciones, clubes, competiciones y cientos de futbolistas, además de una capacidad de distribución construida durante décadas.
La empresa suiza deberá demostrar que puede trasladar su experiencia en zapatillas de running al calzado futbolístico, donde influyen factores como agarre, estabilidad, peso, contacto con el balón y adaptación a distintas superficies. También tendrá que justificar sus precios elevados frente a consumidores acostumbrados a comparar rendimiento, diseño y tradición.
Para Nike, la salida representa una pérdida simbólica. Mbappé era uno de sus principales rostros futbolísticos junto con Cristiano Ronaldo. El mercado, además, se está fragmentando: Adidas incorporó a Lamine Yamal; Skechers fichó a Harry Kane y otros jugadores; y nuevas compañías buscan romper el dominio histórico de las grandes marcas.
La llegada de Mbappé convierte a On en un participante relevante, pero su verdadero examen comenzará cuando sus botas entren al campo y al mercado. El éxito dependerá de la calidad del producto, su distribución y la capacidad de construir una identidad futbolística propia.
Reflexión final
El fichaje demuestra que el fútbol moderno también se juega en laboratorios, bolsas y estrategias comerciales. Mbappé no solo cambia de camiseta empresarial: acepta participar en la construcción de un nuevo competidor. On ha conseguido la figura; ahora deberá demostrar que también posee el proyecto. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
