Dina Boluarte pide 200 millones de dólares de préstamo a la CAF

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

Mientras el país pide préstamos para asfaltar sus caminos, el gobierno gasta miles de millones al contado en aviones de guerra. Una ironía tan grande como los baches en nuestras carreteras.

Si algo define al actual gobierno es su extraordinaria habilidad para desmentirse a sí mismo. El Diario Correo reveló que el gobierno de Dina Boluarte ha aprobado un préstamo de 200 millones de dólares con la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) para construir y mejorar carreteras en doce regiones. Bien. Nadie podría criticar la intención de dotar al Perú de mejores vías. Pero surge la gran pregunta: ¿por qué tenemos que endeudarnos para asfaltar trochas mientras gastamos miles de millones al contado en aviones de combate y en aumentos salariales en Palacio?.

Esta contradicción ilustra a la perfección el Perú actual: un país endeudado para lo esencial y espléndido para lo superfluo. Porque mientras la pobreza acecha y las regiones se mantienen aisladas, el Ejecutivo parece tener las prioridades alineadas, sí… pero en dirección contraria a las necesidades de la gente.

Empecemos por aclarar algo básico: la CAF (Corporación Andina de Fomento, hoy llamada Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) es una institución financiera multilateral que financia proyectos de infraestructura, desarrollo sostenible y competitividad en la región. Su rol es apoyar a los países que, como el Perú, necesitan dinero para cerrar brechas en obras públicas.

Perfecto. Necesitamos carreteras. El préstamo financiará parcialmente el Programa Proregión 2, con obras en Arequipa, Cusco, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Cajamarca, La Libertad, Puno, Lima, Ucayali, Huánuco y Áncash. Más de tres millones de peruanos se beneficiarían. Aplausos. Suena muy bien.

Pero mientras en provincias sueñan con una trocha asfaltada, el mismo gobierno ha confirmado la compra de aviones de guerra por nada menos que 3,500 millones de dólares. Sí, has leído bien. Diecisiete veces más que el préstamo para carreteras.

¿No es un insulto a la lógica?. Estamos endeudándonos para caminos de 50 kilómetros mientras pagamos al contado por aviones que quizás nunca entren en combate. Aviones que, por muy sofisticados que sean, no sirven de nada si los productos agrícolas se pudren en la chacra por falta de transporte.

¿Dónde están las prioridades?. Se nos habla de seguridad nacional. Pero la verdadera seguridad empieza en la pista de tierra convertida en barro en época de lluvias. Empieza en un camión que logra sacar papas, maíz y café sin quedar varado. Empieza en que una ambulancia llegue a tiempo al hospital.

Mientras tanto, el Perú ocupa el puesto 115 en el mundo en extensión de su red vial, según Global Fire Power. Una cifra humillante para un país que presume ser potencia agroexportadora y que sueña con atraer turismo internacional. Ni Bolivia ni Uruguay, países más pequeños, tienen tan pocos kilómetros de carretera.

Pero aquí estamos: pidiendo prestado para lo básico y pagando de contado lo que sirve más para una parada militar que para sacar el país del abandono. Y por si fuera poco, el gobierno de Dina Boluarte sigue en piloto automático. Extorsionadores campean por todo el país. La minería ilegal avanza sin freno. La salud pública está en emergencia perpetua. Y en medio de todo, la presidenta se sube el sueldo a más de 35 mil soles, desatando —como advierte el analista Hugo Guerra— una “sensación de antipatía” que probablemente sea el eufemismo del año.

Sí, el Perú necesita carreteras. Nadie lo duda. Pero también necesita gobernantes capaces de priorizar lo urgente sobre lo vistoso. Necesitamos inversión, sí. Pero coherente. No podemos estar pidiendo créditos para asfaltar caminos mientras gastamos miles de millones en adquisiciones militares, sin siquiera saber quién pilotará esos aviones si la mitad del país sigue sin educación técnica adecuada.

Porque la verdadera defensa nacional empieza en el suelo, no en el aire

Reflexión Final
Señora presidenta, gobernar no es posar para la foto junto a cazas nuevos. Gobernar es asegurar que los peruanos puedan recorrer su propio país sin perder media vida en baches o trochas polvorientas. Gobernar es priorizar salud, educación, seguridad, y sí, carreteras, antes que uniformes y aviones.

Mientras tanto, aquí seguiremos, calculadora en mano, haciendo cuentas: ¿Cuántos kilómetros de carretera nos costará el próximo aumento de sueldo en Palacio? ¿Cuántos hospitales menos tendremos por cada avión nuevo?

Porque, señora presidenta, si seguimos así, no habrá crédito que nos salve… ni avión que nos rescate.

Lo más nuevo

Artículos relacionados