Eliminatorias sudamericanas al Mundial 2030 será un mero trámite

Las Eliminatorias sudamericanas siempre fueron una guerra deportiva: viajes imposibles, climas extremos, estadios llenos de hostilidad y una tabla que no perdonaba a nadie. Clasificar era una epopeya… hasta que llegó la “modernización” de FIFA y Conmebol. Ahora, con el Mundial 2030 de 64 selecciones y 104 partidos, lo que era un campo de batalla se convertirá en un trámite burocrático: sellar el pasaporte y listo.

El nuevo formato arrancará con tres países sudamericanos ya clasificados como anfitriones: Argentina, Uruguay y Paraguay. Sumemos a eso que Sudamérica tendrá más cupos que nunca y veremos cómo la épica de clasificar se disuelve como una pastilla efervescente. ¿Competencia? No, una larga pretemporada de partidos para justificar gastos y contratos.

En este escenario, selecciones que hace una década no pasaban de hacer turismo futbolístico —sí, esas que llenan el álbum de figuritas pero no el marcador— ahora tendrán chances reales de ir al Mundial sin demostrar calidad ni mérito. Bolivia, Perú y Chile podrían clasificar con campañas mediocres, y la narrativa será de “histórico logro” cuando en realidad es pura aritmética inflada.

La FIFA vende esta expansión como inclusión. Pero inclusión no es regalar boletos al Mundial; inclusión es elevar el nivel competitivo de todos. En lugar de fortalecer ligas, invertir en formación y mejorar infraestructuras, se apuesta por inflar el torneo y multiplicar partidos irrelevantes. Resultado: el valor deportivo de clasificar se desploma, y con él, el prestigio de la región.

Mientras tanto, Conmebol se saca fotos sonrientes al lado de Infantino, como si estar de acuerdo con esta caricatura de competencia fuera un acto de progreso. Lo único que progresa aquí es la lista de ingresos por derechos de TV, que crece al mismo ritmo que se reduce la exigencia futbolística.

Las Eliminatorias sudamericanas rumbo a 2030 dejarán de ser el filtro más duro del planeta para convertirse en un pasaporte diplomático al Mundial. La épica, la tensión y las noches memorables de clasificación serán reemplazadas por partidos de relleno que solo emocionarán a las planillas contables de Zúrich y Luque.

Reflexión final
Infantino y Domínguez pueden disfrazar esto de “fiesta del fútbol”, pero lo que se viene es un carnaval de cartón piedra. Y cuando el continente se acostumbre a clasificar por inercia, recordaremos con nostalgia que, alguna vez, ganarse un lugar en el Mundial era un honor… no un trámite con sello automático.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

Lo más nuevo

Artículos relacionados